Qué magnánima es la capacidad de amar , la sutil energía que nos mueve
para conseguir propósitos en que nos sentiríamos
muy solos de no poseer
la esperanza de vivirlos en plenitud.
Por la grandeza de tal fuerza, sin embargo, hemos de ser
conscientes de la magnitud de las consecuencias si no llegamos a
controlarla.
De igual modo que el agua es vital y la disfrutamos cuando nadamos
en el océano , el amor puede convertirse en un inmenso cenagal que
termina asfixiando...Desgraciadamente muchas personas se tiran a la
piscina sin asegurarse de que halla agua y los descalabros son
terribles.
¿ Quién no ha tenido alguna experiencia ingrata en el amor? Nada
es realmente negativo si se aprenden las lecciones que nos enseñan en
el aprendizaje de la existencia y además está comprobado que cuando una
puerta se cierra siempre se abre otra. De ahí la conveniencia de no
volver a errar y pasar página para aleccionarnos con otros capítulos.
Muy importante para que las nuevas oportunidades sean aprovechadas
es NO PERDER NUNCA LA
AUTOESTIMA a la hora de traspasar la puerta de
las
emociones.
El amor surge sí, pero no se debe influir delberadamente incluso engañándonos a nosotros mismos por las impaciencias.
El amor no se programa ni se previene ...es una emoción excelsa que
depende de muchos factores y es la experiencia de las sensaciones lo
que crea el vínculo de ese amor.
A lo largo del tiempo y de todos modos en la vida se van
aprendiendo muchas de esas emociones para saber que es la madurez en
los sentimientos lo que da la verdadera esencia del amor. Lo demás son
espejismos que hay que saber vislumbrar para no equivocarse .
Los anhelos se van conociendo a medida que se comparten pero algo
tan sustancial en la vida de las personas debe ser fruto de una seria
reflexión más allá de las ilusiones que tarde o temprano se desvanecen.
Dejarse llevar por los impulsos tan agradables que son rupturas de
la rutina es una tentación del todo gratificante que sin embargo
conlleva riesgos fáciles de evitar.
Comprender nuestras necesidades amorosas nos conduce a la
apreciación de unos sentimientos selectivos que están hechos a medida
de los deseos inteligentes. Las ilusiones en el amor no pueden
desligarse de la autoestima nunca y jamás se debe entregar
incondicionalmente aquello que nos ennoblece y da valor único: nosotros
mismos.
Hay amores que se sacrifican por querer sentir emociones y de ahí
se malogran las verdaderas oportunidades que la vida brinda para el
amor, por dar a quien no se debe ni merece en busca de un sentimiento
no correspondido.
En el sueño del enamoramiento ha de existir también la viva
observación de las intuiciones.Esas intuiciones en muchísimos casos son
alertas muy ciertas que pueden evitar problemas.Porque el amor
verdadero no es un jardín prefabricado de falsos coloridos, sino una
semilla que contiene vergeles , maravillas que hay que saber regar a
menudo para contemplar su florecimiento.
El amor es un ensueño con su atracción inevitable, una fuerza que
habita en todos nosotros capaces de sentir tan precioso regalo de
vida.La realidad que resulta es la semilla de la que crece el árbol
sabio del conocimiento amoroso que implica poder satisfacer lo que el
cuerpo y el alma nos pide de la persona amada y , lo más importante, la
correspondencia de tan mágico y cotidiano sentir.
Para ser respondidos en tantas sensibilidades que ofrecemos es de
vital importancia querernos a nosotros mismos ;así poder ser queridos
por quien toma de nuestra persona el libre compromiso de entrega en
absoluta confianza.
Por eso es importante establecer un equilibrio afectivo en nuestra
propia persona que sea del todo generoso con la persona a la que
comunicamos nuestro amor.
Sano es quererse sin vanidades para establecer una sana
compensación respecto de lo que deseamos conseguir de la persona en el
horizonte del amor práctico y responsable.
Quiére