Ella respondió "lo llamaré Tomás", refiriéndose a su probable infante. "Él llegará a ser pianista. Eso fue lo que su papá quería." Hay elementos de lo absurdo en tal controversia, sin embargo, se deriva muy directamente de una cuestión más amplia, que nada tiene de absurda: ¿cuándo comienza la vida humana? En el momento mismo de la concepción, dicen muchos conservadores, tanto religiosos como seglares. El Reverendo McCarthy argumentó ampliamente ante una audiencia del Congreso de USA, acerca de que "no hay evidencia de un umbral, de un punto de partida que no sea otro que la fertilización misma, para marcar el punto de inicio de la naturaleza humana." Este es el argumento principal en contra del aborto, pero McCarthy lo empleó para dotar a cada nuevo embrión con una impresionante armadura de derechos civiles. Estos incluían el derecho a no ser congelado, el derecho a no ser objeto de experimentos, el derecho a no ser destruido; más aún, el derecho a no ser creado de otra manera que no sea la consecuencia de "la entrega personal y del amor conyugal." Sin embargo, ni la ley común, ni las costumbres actuales apoyan semejante colección de derechos. Por el contrario, generalmente lo primero es el derecho a decidir de toda mujer embarazada, al menos durante los primeros tres meses. Muchos piensan que aún así, todo embrión merece cierto respeto, porque ya es un individuo humano, si bien sin l as mismas demandas y derechos que un bebé recién nacido, pero al menos como un individuo que requiere ser protegido por la colectividad.
Un notable caso que dramáticamente encierra todas las ambigüedades es el de los ahora difuntos Mario y Elsa, una pareja de Los Ángeles, cuyos embriones reposaban en un congelador en Melbourne, Australia. Los doctores que retiraron algunos de los óvulos de Elsa en 1981 y luego los fertilizaron con el esperma de un donante anónimo. Unos fueron implantados en Elsa y los dos restantes fueron congelados. "Debe guardarlos para mí," dijo ella. El implante fracasó y la pareja falleció posteriormente en un accidente de avión en Chile. Las leyes australianas no concedieron "derechos" a los dos embriones congelados, pero, si bien se consideraba que las autoridades locales tienen el derecho a eliminarlos, éstas se abstuvieron de hacerlo.
La creación de embriones adicionales genera un número de problemas delicados. Aparte de la cuestión de si tienen el "derecho" a ser implantados (la mayoría de expertos se lo niegan), los investigadores mantienen que se los requiere para estudios científicos. Es más, algunos están a favor de criar embriones, específicamente para fines de investigación científica. Pero ¿qué exactamente se entiende bajo "investigación científica? Idealmente, es algún tipo de tratamiento experimental, que les vendrá de provecho a los mismos embriones. En Minnesota, por ejemplo, la ley dice que debe haber previamente la certeza de que toda experimentación será inocua. Un grupo de autoridades también considera que la experimentación debería limitarse a los primeros 14 días posteriores a la fertilización. Sin embargo, no pocos científicos reniegan contra tales restricciones.
Más allá del argumento acerca de la experimentación se encuentra una controversia aún más delicada. Se trata de la eugenesia, es decir el concepto que una especie puede ser mejorada mediante reproducción selectiva. Ahora que es posible crear embriones humanos mediante un proceso de selección entre óvulos y esperma de donantes, ¿sería entonces deseable dejar la selección enteramente al azar? En cierto sentido los doctores ya están aplicando la eugenesia cuando comprueban si los donantes poseen defectos genéticos, una práctica corriente que muchos piensan debería ser aún más común. En otro sentido también están practicando la eugenesia, cuando suelen escoger de entre los estudiantes de medicina a los donantes de esperma, un procedimiento que es usual en el 63% de las inseminaciones artificiales. Unaautoridad en la materia opina que "en todos estos casos los médicos están seleccionando lo que ellos consideran genes ‘superiores''. Con ello, de alguna manera, estarían consiguiendo reproducirse a sí mismos." La institución que más está de acuerdo con el dudoso concepto de la reproducción selectiva, el Depósito de Selección Germinal en California, anunció en su inauguración que emplearía esperma donada por ganadores del premio Nóbel. El Depósito inicialmente recibió aportes de tan sólo tres de tales galardonados, por lo que después tuvo que resignarse a aceptar donantes de inferior fama. Pero su fundador, el millonario R. Graham, se mantenía más entusiasta que nunca. "Estamos orgullosos de nuestros resultados" dijo de los 15 bebés producidos por el Depósito. "Ellos serán los mejores estudiantes. Son prueba del grado de excelencia al que pueden llegar los seres humanos". Claro que si se les da a elegir, la mayoría de los padres probablemente preferirían tener un niño destacado, pero aparte de la inteligencia hay muchas más opciones. Varios bancos de esperma ofrecen actualmente a los posibles padres algunas opciones en relación con la apariencia de los donantes, en base a que es preferible que el niño se asemeje a sus progenitores legales. De ahí es sólo un pequeño paso antes de que algunos padres traten de escoger entre rubios en lugar de trigueños. O varones en vez de niñas. Una clínica de esperma en Essen, Alemana asegura que entre sus donantes ninguno es gordo, ni tiene orejas largas o narices de gancho.