Voy a realizar un "viaje" y respirar otro aire.
Siempre choco con el mismo "árbol" unas veces me mece con
sus ramas y otras me agita y me golpea......Quizá quiera enseñarme a VIVIR y dejar de soñar, en parte. Sé que lo hago demasiado,...........
UN MAL SUEÑO.:
El pueblo estaba en semipenumbra, oculto tras la niebla, persistente, que se infiltraba por todas las callejuelas. Sólo tenues puntos de luz insinuaban que, en el medio de aquella nube, había vida. Los
seres allí inmersos se habían acostumbrado al entumecimiento de los huesos y no querían salir de él. La casa era su
pequeño refugio, húmedo, frío, sórdido y, sin embargo, al ser lo único que poseían no querían desprenderse de aquel lugar.
En una de ellas vivía yo. Era una casa grande, demasiado, llena de compartimentos y de gente que transitaba despacio. Su caminar era rígido y en vez de seres humanos parecían robots, fríos y autómatas. Hablaban poco porque el roce entre las personas no existía El acero que les recubría, les impedía acercarse, como imanes enfrentados por el mismo polo. También mi vestido, que había sido de algodón blanco se había recubierto de aquél metal gris y resbaladizo, impregnado por la humedad del ambiente.
Al salir a la calle, se aspiraba la niebla y el vacío, en las aceras, incluso en la calzada. Al doblar la esquina me crucé con un hombre cubierto con un abrigo, bufanda, guantes y un ancho sombrero que apenas dejaba ver sus ojos. Llevaba unas carpetas bajo el brazo. Con la sorpresa del encuentro, le cayeron algunas láminas y un estuche. Me agaché a recogerlos y quedé paralizada ante aquellos dibujos. Eran seres desfigurados, desproporcionados que reflejaban el miedo y el terror en sus rostros, con oscuras muecas de gritos y carcajadas extremas, con el dolor y la desesperación agónicos. Al ver mi cara de asombro me los ofreció:”Iba a tirarlos, no valen nada. Si los quieres te los regalo”.Y, se alejó. Terminé de recogerlos junto con el estuche, que contenía un lápiz de carboncillo y una pluma, y regresé a mi casa.
Busqué un lugar donde guardar mi pequeño tesoro. En aquella casa, vacía, apenas había muebles y mucho menos libros, folios ni nada con que escribir unas letras. En mi cuarto sólo camas viejas con los barrotes oxidados, colchones hundidos y unos somieres que chirriaban, cubiertos con mantas roídas por el desgaste. Los escondí bajo el colchón.
Todos los días observaba aquellas figuras, había tanto dolor en ellas que empecé a escribirles en el revés de las láminas palabras con amor, con humor, que los transfigurase. Sus gritos, las carcajadas, los sonidos estertóreos, retumbaban en mis paredes y en mi mente. Cuando llené todos los folios, seguí escribiendo entre mis propias líneas, frases y frases que se entremezclaban formando una red. Sólo cuando a mis ojos empezaba a vencerles el sueño, modificaban su gesto.
Salí de nuevo a la calle en busca de aquél hombre, al leerme sería él quién dibujase otras formas, otros seres, les pondría color…. Cuando me vio enseguida reconoció sus láminas. Cogió una, pero se notaba que no quería tocarlas, su tacto tenía espinas que se clavaban en sus manos.”No quiero volver a ver esos monigotes!!Y,¿qué son éstos escritos?.Basura , no se entiende nada” .Se alejó repitiendo “basura, basura…”
Las lineas unidas unas con otras impedían la lectura con ningún significado, el vaho que existía en la calle ,espeso, había mojado los papeles y desfiguró las letras de tinta ,borrosas ,unidas al llanto de las figuras. Otra vez paralizada. Todo mi tesoro se deshacía. Arrugué con fuerza los papeles y los lancé lejos, a cualquier lugar.
Salí corriendo cruzándome con todos aquellos seres que en su lentitud me parecían estatuas..Casi no respiraba , mi cuerpo no respondía a mis órdenes…………
Al despertar, entre el sueño y la conciencia, quise salir de aquella nube. No podía, mis músculos permanecían rígidos, tensos. Un café ardiente entre mis manos fue devolviéndoles agilidad poco a poco. Apenas caminé unos metros hacia arriba y ,un sol radiante lucía esplendoroso. Observaba el valle , verde, amarillo, naranja, marrón. Era Otoño, un otoño luminoso, con vida…..Sólo a unos metros de distancia de aquella nube……¡Tanta maravilla!
El asombro estaba de nuevo en mi rostro pero, porque nunca había imaginado la Felicidad.
UN BUEN SUEÑO
”Mañana seré un Lunar y me deslizaré por tu cuerpo suavemente, sintiendo erizar tu piel a mi paso. Busco tu calor, lo noto y, mi pequeño punto de fuego marrón enciende tus sentidos y abriga tu alma.
Quieres atraparme, inmóvil, quiero que lo hagas.
Estoy incrustada en tu piel. Río contigo, a veces me pinchas, otras me llenas de crema y perfume. Noto tu sabor, lo mezclas en mí ser. Vivo unida a ti y en tus besos."