¡TIENE MI PALABRA DE
HONOR! MEJOR DICHO… ¡LA TENÍA!Cada día que pasa, entiendo menos al ser humano...Antes, en la época de mis abuelos, incluso en la
de mis padres, la PALABRA era el sello
distintivo de una persona.
La PALABRA era
el espejo de una persona, era su marca, era el todo que dejaba la
esencia del
ser humano a tras luz, el honor y los valores que había heredado de sus
antepasados.
Incluso en la antigüedad, la PALABRA era suficiente para que los comerciantes les
fiasen a sus clientes.Antes, la PALABRA era sinónimo de
COMPROMISO, de
EXCELENTE REPUTACIÓN. Actualmente, es sinónimo de MUCHAS COSAS DESPRECIABLES ….
Todo se basaba en la PALABRA, en esas frases tan
hermosas que usaban nuestros antepasados para comercializar, para intercambiar
bienes o servicios, o bien para relacionarse como personas. Ellos simplemente
decían: “Le doy mi PALABRA”, “Le doy mi PALABRA de honor”, “Tiene mi PALABRA de honor”.
¿Qué frases tan hermosas verdad?
Sólo la PALABRA les confería ese PASE o PASAPORTE SEGURO
que los dejaba transportarse al lugar donde querían estar.
Recuerdo que mis abuelos solían contarme que, si
en alguna de las oportunidades en que compraban comida en el almacén del barrio
el
dinero no les alcanzaba, daban su PALABRA de honor de que volverían a saldar
la cuenta al rato, si era preciso, y que el vendedor contento les envolvía todo
en un paquete porque sabía que no le fallarían JAMÁS.
Pero, entonces… ¿Qué pasó? ¿Qué hizo de nosotros
seres tan miserables, mentirosos y detestables para que llegaran a desconfiar así
de nosotros?
¿Puede ser posible que la
humanidad se haya
deteriorado TANTO, al extremo tal que no se pueda confiar en todos, más que en
unos pocos, como ser nuestra familia o nuestros amigos más allegados, quienes nos
demuestran su cariño con actos del corazón?
¿Puede ser que, por la gente verdaderamente
detestable, miserable y mentirosa, debamos catalogar, desconfiar de las
personas a primera vista, y hasta llegar a hacer juicios egoístas para luego
sentirnos mal por ser tan prejuiciosos o bien satisfechos por habernos
convencido del grado de certeza que nos da nuestro sexto
sentido?
¿Estaremos equivocados al ignorar, y excluir a
aquella gente detestable que va por los senderos de la vida pisoteando el
verdadero valor de la PALABRA, riéndose de los abuelos, transitando sin ningún
tipo de culpa interna los caminos de la vida acompañados por un elevado
despotismo?
¿Será posible que aquel mundo de utopía en el que
una vez vivieron nuestros ancestros, se haya terminado de una vez y por todas?
¿Será posible, algún día, lograr que los seres
humanos mediten sus actos antes de cometer más y más errores y de comportarse
tan cínicamente con el prójimo?
¿Será que no habrá vuelta atrás?
¿Será que no existirá otra
oportunidad de que los
que obran erróneamente recapaciten y le hagan el bien al prójimo?
"Creo que sí. Incluso pienso que sigue habiendo una
oportunidad dentro de cada uno de nosotros. ¡El secreto está en lo profundo de cada
uno y en obrar por el bien, y por darle el verdadero sentido al compromiso de
la PALABRA!"
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