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Síntesis y críticas breves

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DEPRESION Y SUICIDIO

por : Crasol    

Autor : Carlos Luperdi
En el año 483 a.c Empédocles de Acragas, ilustre filósofo, sacerdote, místico y profeta de la magna Grecia, decidió, por
voluntad propia y basado en sus sustentadas creencias, acabar con su vida, arrojándose, en salto mortal, a las incandescentes lavas del volcán Etna. Cleopatra, la última reina del antiguo Egipto, en el 60 a.c., a la edad de 39 años, sustentada en su vanaglorioso orgullo y antes de humillándose a los romanos y someterse a los forzados brazos de Octavio, decidió seducirse a los corrosivos dientes de una venenosa serpiente, quien presurosa la mordió en el cuello, acabando con su vida. Enterado de su muerte, el general Marco Antonio, se suicidó, dejándose caer sobre su filosa espada.
Usando un modo menos espectacular Judas Iscariote, carcomido por la desesperación y culpa por la grave actitud de haber traicionado a su maestro, se ahorcó, colgándose de un frondoso y resistente árbol. Posteriormente, en el año 68 d.c. Nerón, el emperador que mandó matar a su madre que lo colocó en el trono y como signo de poder nombró incendiara Roma, al ser depuesto por el senado, pidió a un esclavo suyo, que lo suicide, no sin antes confesarle aquello de que, un gran artista se pierde el mundo. En Roma, Séneca, se cortó las venas y al igual que Sócrates bebió también, la copa de la Cicuta, una planta venenosa que los hizo sucumbir en instantes. Los generales derrotados, desde Anibal, hasta Rommel y Hitler, toman la senda sin retorno del suicidio y deciden acabar con la oquedad de una vida que sin triunfos, nada les vale.
Durante el Siglo XII, a los suicidas fallidos, se les condenaba a muerte, en la ahorca o siendo despedazado o quemado. Sin embargo los suicidios han sido nota común en los personajes de la historia, en especial los escritores. Yukio Mishima, nominado tres veces al Premio Nobel, acabó con su vida haciéndose el harakiri o seppuku, en la misma representación de una obra que culminaba con este tipo de muerte. Ernest Hemigway, abrumado por el alcohol y la depresión, se disparó en la boca, introduciéndose una poderosa escopeta de dos cañones. Virginia Woolf, la gemial novelista inglesa llenó los bolsillos de su abrigo, con pesadas piedras y se introdujo al río Rodemell. Alfonsina Stormi, la poetisa y escritora argentina, se adentró, en el mar de La Plata, suicidándose al instante. El escritor José María Arguedas, frente a un espejo, en el baño de la Universidad Agraria, se disparó un tiro en la sien, un día sábado, para evitar que sus alumnos perdieran el dictado de las clases, muriendo posteriormente,.
La cantante chilena Violeta Parra, el intérprete de Nirvana Kurt Cobain, el pintor Vincent Van Gogh, quien se cortara una oreja y la enviara de regalo a la prostituta de la que se había enamorado. El noruego Eduar Munch, pintor de “El grito”, famoso cuadro que se encuentra en la Galería Nacional de Oslo. Los ex presidentes Salvador Allende, Getulio Vargas, la actríz Marilyn Monroe, que vivió u apasionado romance con los dos hermanos Kennedy  o la Dalina Mónica Santamaría, son los personajes, de una larga lista de suicidas famosos que han dejado huella en un mundo donde según fuentes de la OMS, se estima que más de 10,000 personas al día recurren a esta práctica como mecanismos de arrancarse la vida de manera voluntaria, logrando su objetivo, solamente la décima parte de ellas.
Uno de los componentes centrales de casi todos los suicidios, es la depresión. Se estima que uno de cada cuatro personas que padecen una depresión severa, practican un intento de suicidio. La depresión es una enfermedad que se presenta en cualquier edad y que tiene como característica la sensación de tristeza que encierra. Esta tristeza lleva a un decaimiento emocional que nos hace perder el sentido valorativo de las cosas que antes nos gustaban. La depresión, iniciada como una sensación de tristeza, se va a convertir en enfermedad, afectando nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos. Es una enfermedad que lleva a modificaciones comportamentales, a convencimientos del menor valor que tenemos como personas, a razonamientos equivocados frente a las magistrales posibilidades que tenemos en esta vida, que como dijera el escritor Gustave Flaubert, “a pesar de su estupidez, todavía nos atrae”. La depresión por lo general se presenta en personalidades con escaso nivel de auto estima, personalidades con antecedentes de exiguo soporte emocional por falta de afecto, cariño o protección, en sus etapas infantiles. Los factores desencadenantes de la depresión mayor, por lo general contienen elementos de pérdida. La pérdida se acentúa si es emocional, padre, madre, hijo, esposa, novia o enamorada. La prevalencia, o presentación es proporcionalmente grande e incluye, o no exime, a los trabajadores dentro de las organizaciones o empresas. Los signos de aislamiento, búsqueda de soledad, tristezas, melancolías que se condicen con llantos frecuentes son muestras exteriores de la existencia de este padecimiento, el mismo que debe ser tomado en cuenta alertado y tratado. Existen numerosos cuestionarios que miden la presencia de este mal, permitiendo anteponer, s u diagnóstico, soluciones que eviten pérdidas irremediables, como las señaladas en los ejemplos históricos citados.
Publicado el: enero 16, 2008
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