Buscar
×

Registro

Utiliza tu cuenta de Facebook para un rápido registro

O

Crea una cuenta de Svoong desde cero

¿Ya eres miembro? Iniciar sesión!
×

Iniciar sesión

Ingresa utilizando tu cuenta de Facebook

O

¿No eres miembro? Registro!
×

Registro

Utiliza tu cuenta de Facebook para un rápido registro

O

Iniciar sesión

Ingresa utilizando tu cuenta de Facebook

Shvoong Principal>Arte Y Humanidades>Reseña de Peru. SIMBOLOS PATRIOS

Peru. SIMBOLOS PATRIOS

Reseña del Libro   por:Crasol     Autor : Carlos Luperdi
ª
 
Cuando en el año 1,825 a los congresistas José Gregorio Paredes y Francisco Javier Cortés, se les encomendó idear, diseñar y crear el nuevo Escudo Nacional, establecieron, como mecanismo para una adecuada convocatoria, la difusión masiva de esta propuesta. Ante la certeza de que el aludido símbolo, debería representar a los tres reinos de la naturaleza, decidieron ubicar a la vicuña como representante del reino animal, a la cornucopia derramando monedas de oro para el reino mineral, deliberando y cavilando en torno a la figura o elemento que representaría el reino vegetal.
Recibieron una gran cantidad de proposiciones y un buen número de símbolos, identificados con las características y propiedades de este reino. Sólo después de analizar detenidamente, validando los elementos representativos convenientes, optaron por colocar, al lado izquierdo del Escudo, una planta que en nuestros días pudiera no ser ni tan conocida ni tan significativa, para entronizarse en tan prestigioso lugar: el árbol de Quina.
Esta inclusión, en la forma representativa del aludido árbol, contiene una simbología que, más allá de significar al propio reino vegetal, representa la realidad de un producto que, derivado de esta planta como alcaloide en su variedad de quinina, salvó a la humanidad de una de las más terribles calamidades que azotaba a la Europa del medievo, el paludismo o la malaria.
Oficialmente el uso de la quinina, se reporta hacia 1,649, cuando los jesuitas la trasladaron a Europa, informando las propiedades benéficas que poseía, dentro de ellas la cura del paludismo. Su corteza había sido utilizada ancestralmente por los indígenas del Perú, quienes observaron y comprobaron, mediante su aplicación, los beneficios medicinales curativos que poseía. A la llegada de los españoles al Perú, en el año 1,532, los excelentes usos medicinales de los pobladores incas y pre incas, se fueron perdiendo, al instalarse, conjuntamente con una cultura distinta, con elementos culturales distintos, una medicina alterna, que desarrollada en Europa a partir de la realidad de ese continente, no supo rescatar los comprobados beneficios y ventajas de las plantas utilizadas por nuestros sabios incas.
Fue en el año 1,638, cuandola esposa del Virrey del Perú, el Conde de Chinchón, contrajo la malaria, enfermedad incurable en esa época y cuyo pronóstico, ubicaba a quien la padecía, más cerca de los linderos de la muerte que de la preciada y gozosa vida. Los médicos de la época poco podían contra tan terrible mal. Tentaban con los usos medicinales propios de su tiempo, buscaban aplicativos vinculados con la química o la física, no encontrando medio para detener el imbarajable e inequívoco rumbo hacia la muerte.
Agobiados por los infructuosos efectos de la medicina de su época, asimilaban la derrota, abandonando al paciente y trasladando la tarea del cuidado de los enfermos, a los sacerdotes de la iglesia, quienes continuaban por una acción compasiva, con el cuidado de los enfermos, aunándoles a las atenciones piadosas el reconfortante auxilio de la religión cristiana.
Fue precisamente un sacerdote jesuita que orando a diario, al pie del lecho donde se debatía la Condesa de Chinchón, supo de las bondades de la mentada planta. Un curandero indígena le confió que los antiguos incas habían dominado perfectamente la enfermedad a partir de dar a los enfermos esta pócima en dosis alternadas. Dada la condición de fatalidad de la Condesa, así como la reputada fama de las plantas prescritas por los indígenas, el clérigo, decidió seguir las instrucciones del curandero, observando como obraba de maravilla este alcaloide en la quebrantada salud de la esposa del Virrey. La Condesa sanó de la enfermedad fatal y los médicos adoptaron para sus curaciones el derivado de esta planta. Lo contradictorio y paradójico es que, el arbusto, fue introducido en el viejo mundo con un pequeño, pero injusto cambio, su nombre fue variado, asignándose una nueva denominación a la planta. Se le llamó Chinchona en honor a la Condesa que la había probado y se había valido de ella para sanar, no considerándose en los libros de la medicina de esa época ni en los tratados terapéuticos de las enfermedades febriles, el nombre que originalmente consignaran los indígenas que tuvieron la proeza de descubrirla y aplicarla con el acierto y la eficacia indicada.
La cabalidad de la planta fue devuelta con la justicia merecida, cuando en el año de 1,825, se decidió incluirla en nuestro símbolo patrio con su verdadero nombre, el árbol de la quina. De ahí que debamos venerarla, a partir de conocer su significación histórica, su encumbrada valía y su injusta marginalidad.
Publicado el: 16 enero, 2008   
Por favor, calificar : 1 2 3 4 5
  1. Responde   Pregunta  :    porqué son retrasados mentales Ve todo
Traducir Enviar Enlace Imprimir
X

.