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Shvoong Principal>Arte Y Humanidades>Reseña de Pésame por una madre, a Lila Marrero y sus hermanos

Pésame por una madre, a Lila Marrero y sus hermanos

Reseña del Libro   por:samuelakinin     Autor : samuel akinin
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Para Lila Marrero y todos sus hermanos A veces nos toca sentarnos a escribir cosas que nos duelen, a veces debemos hacer cosas a las que nos rehusamos. Hoy, aunque han pasado ya unos días desde la desaparición de tu mamá, me tomo el tiempo necesario y con todo el esfuerzo voy a tratar de describir lo que significa para un ser humano la pérdida de un ser tan querido como puede ser un padre o en este caso como el haber perdido a tu mamá. Mi propia experiencia me hace ver que esa pérdida no se termina de amainar, muy por el contrario, con el paso de los días y más tarde de los años, comenzamos a dar el justo valor a ese ser que nos dio la vida, que fue la responsable absoluta, no sólo de nuestra existencia, sino de haber recibido esa bondad, la educación y tantas otras cosas que no valoramos por darlas como algo por descontado, pero que con la madurez y su falta en el entorno, podemos descubrir su justo valor. Hablamos de seres queridos y perdemos la perspectiva, nada en el mundo nos puede devolver ese afecto ni ese efecto que ejercía sobre nosotros. Una madre no tiene sustitutos, sin importar su estado físico o mental, pues con su presencia ella nos daba la calidez de la familia, el tenerla es simple y llanamente uno de los más grandes placeres que ya no se repetirán. Pero, cuando nos toca subir esa cuesta, que pareciera ser además de interminable, imposible de lograr, debemos también llegar a un reflexión positiva. Debemos ver todo aquello que ella nos dio, nos enseñó, nos obsequió antes de irse y de algún modo reactivarlo, revivirlo, recordarlo; pues es de ese modo que podemos valorar en conjunto su paso por esta vida. Es una manera simple pero razonable en la que damos gracias al Eterno por habernos dado ese corazón, es también el instante en que le mostramos también cuan agradecidos le estamos para que una vez llegada ella a su trono sea recibida no como una persona más, sino como la más importante para su familia y para todos aquellos que la conocieron o que desde ahora conocerán de sus acciones. Quiero elevar una plegaria al Todo Poderoso para que su cuerpo y alma sean vigilantes de sus descendientes, que sus acciones buenas le sean tomadas siempre en cuenta para que con ello pueda dar ayuda a los suyos y a todo aquél que se lo requiera.
Que su memoria pase a ser una compañía permanente en los corazones de los que tuvimos la dicha de conocerla, de oír de ella, de saber de ella y así podamos en conjunto lograr el milagro de la reencarnación de sus acciones y de su memoria. Siento que la pérdida de ella nos servirá de consuelo al recordar que se hizo hasta lo imposible para alargar su presencia en esta tierra, pero la llamada de arriba no posee retardo alguno, y cumpliendo con su nueva labor ella lo escuchó y nos dejó, nos dejó a todos satisfechos de haber cumplido con atenderla como se merecía, satisfechos de ver los hijos que dejó que son ejemplo digno de familia, nos dejó con ese sentir tan cálido y sincero de sentir en su verdadera dimensión el significado de familia. Ahora que ya es tarde, también sé que es pronto para remover tantos recuerdos, pero viendo lo que vi, observando la gran cantidad de personas que fueron a acompañarla a su última morada, veo tal y como dice el profeta, que el día de su partida debe ser recordado como un día de fiesta, pues no es tan importante el día de nacer como sí el de su muerte, cuando uno viene al mundo, se desconoce lo que va a hacer, cuando un se va de este mundo ya hay un pasado, una constancia de la bondad, del querer que sus familiares y amigos le depararon en ese momento. Veo sin lugar a dudas que ella sintió esa despedida como una fiesta que le celebramos acá por todo lo bueno, noble y querida que fue y por la gran familia que supo y se dedicó en levantar. Samuel Akinin, un amigo más.
Publicado el: 15 enero, 2008   
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