Augusto Monterroso y su Sinfonía concluida
Augusto Monterroso ( Honduras,21/12/1924- Mexico D.F., 7/02/2003) en
las últimas cuatro décadas logró asentar su presencia literaria en Hispanoamérica, su talento literario es una auténtica complicidad entre la honestidad intelectual y política. Sus relatos están hechos con una fabulación unida a su fino humor. No dejó de lado su convicción democrática y por eso partcipó en más de una protesta en contra de las dictaduras de turno en su país. Monterroso tenía la habilidad de involucrar al lector en cuentos fantásticos y verosímiles, su lucha constante por defender lo que consideraba justo lo llevó a enternecer la conciencia del lector como lo hace con el cuento Sinfonía
concluida de la selección de Cuentos editado por Alianza editorial , Madrid 1986. Sinfonía concluida es un cuento breve que trata de un viejito organista de una iglesia de barrio que allá por el año 1929, cuando le encargaron clasificar los papeles de música de la Merced, encontró unas hojas raras que intrigado se puso a estudiar con el cariño de siempre y que como las acotaciones estaban escritas en alemán, le costó bastante trabajo darse cuenta que se trataba de los dos movimientos finales de la Sinfonía Inconclusa de Schubert. Muy emocionado salió a la calle a comunicar a los demás, pero nadie le creyó, ni el cura, ni el obispo,ni los renombrados músicos del país, nadie por lo que decidiío vender su casa e irse a Europa, sí, viajo a Viena a fin de
conseguir que su hallazgo sea reconocido como tal, el lector se ve embuido en la trama y silenciosamente anima al protagonista a que continue luchando por conseguir que su hallazgo sea reconocido como tal, lamentablemente el resultado fue el mismo, nadie aceptó que esa dos partituras fueran las originales hechas por Schubert, por lo que sin casa, sin dinero y ya sin fuerzas decide embarcarse de regreso a Guatemala, el lector en una situación de interacción acompaña al viejito, consolándole y comprendiéndole cuando lleno de melancolía y ya harto de luchar, el viejito tomó los manuscritos de Schubert y los desgarró uno a uno tirándolos por la borda del barco. Augusto Monterroso logra que el lector sea el acompañante del viejito organista en esta odisea no como un acompañante silencioso sino como un amigo que le da ánimos para vender lo que tenía en Guatemala, ir a Europa, tratar de convencer a los músicos de Viena, etc. Finalmente en el desenlace al lector no le queda más que pensar como su compañero protagonista, que aunque el hallazgo era extraordinario, el mundo con tanto sentido común lo rechazaba. Tod un reto para un escritor, de la década de los 80, conseguir que el lector sea coprotagonista, Monterroso lo hizo, sin duda este cuento es la muestra entre muchos otros la prueba de su genialidad.