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Síntesis y críticas breves

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Japón no se rindió en la Segunda Guerra Mundial

por : Altar    

Autor : David Powers
Esta sinopsis ha sido traducida de Japan: No Surrender in World War Two
Al final de la Segunda Guerra Mundial, Japón había sufrido 14 años de guerra, y yacía en ruinas -con más de tres millones
de muertos. ¿Por que la guerra costo tanto en Japón? y ¿por que condujo a tantos a continuar luchando aún cuando la guerra había terminado? El Final de la Guerra.
Cuando el Emperador Hirohito hizo su primera transmisión al pueblo japonés el 15 de agosto de 1945, mando a sus súbditos a "aguantar lo inaguantable y soportar lo insoportable", termino con el estado de guerra -ambas, declarada y sin declarar - que había destrozado su país durante 14 años. El nunca hablo explícitamente de "rendición" o "derrota", si no que simplemente remarco que la guerra "no termino a favor de Japón". Esta fue una pieza clásica de eufemismo. Cerca de tres millones de japoneses habían muerto, muchos más habían resultado seriamente heridos, y el país estaba en ruinas. Para la mayoría de Japoneses -sin mencionar a aquellos que sufrieron en la guerra- el final de las hostilidades fue un alivio. Sin embargo no todos bajaron sus armas. Decenas de miles de soldados japoneses permanecieron en China, ya sea capturados en tierras de nadie entre los comunistas y nacionalistas o peleando por un lado u otro.
Otros grupos más pequeños, continuaron peleando en Gudalcanal, Peleliu y en varias partes de las Filipinas hasta 1948. Pero la historia más extraordinaria le pertenece a Lieutenant Hiroo Onoda, quien continuo peleando en la isla filipina de Lubang hasta el 9 de marzo de 1974 -Casi 29 años después que la guerra termino- Dos años antes, otro soldado japonés, Cabo Shoichi Yokoi fue encontrado pescando en el Talofofo, río de Guam. Yokoi aún tenía su rifle imperial, pero había dejado de pelear muchos años atrás. Cuando fue interrogado por la policía local admitió que sabía que la guerra había terminado hace 20 años. El simplemente había estado demasiado asustado como para entregarse. Lieutenant Onodo, en contraste se negó acérrimamente a bajar las armas hasta que recibiera ordenes formales de rendición. El era el único sobreviviente de una pequeña banda que esporádicamente atacaba a la población local. Aunque uno de ellos se rindió en 1950 después de haber sido separado de los demás, los dos compañeros restantes de Onoda murieron en batallas armadas con las fuerzas locales -uno en 1954 y el otro en 1972. ¿Un enemigo que vale la pena?
Después de que los intentos de sacarlos fallaron, misiones humanitarias fueron enviadas a Lubang a intentar persuadir a Lieutenant Onoda y a sus compañeros de que la guerra había terminado, pero no lo creyeron.
Incluso hoy, Hiroo Onoda insiste en que ellos creían que las misiones eran trucos del enemigo diseñados para hacerlos bajar la guardia. Siendo un soldado, sabía que su deber era el de obedecer ordenes; y sin ninguna orden que dijera lo contrario el tenía que continuar peleando. Para sobrevivir en la selva de Lubang, se había mantenido en constante movimiento, viviendo de la tierra y matando ganado por la carne. La sombría determinación de Onoda personifica una de las mas perdurables imágenes de los soldados japoneses durante la guerra -que los hombres japoneses no se rinden, incluso cuando se enfrentan a desventajas insuperables.
Publicado el: enero 01, 2008
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