Un buen juez, no humilla al reo, sino que lo condena, considerando los delitos cometidos y actua dentro de la especificación
de las leyes, y aun así, cada vez mas aumenta la cantidad de seres privados de libertad. Según datos fehacientes en el mundo existen 9 millones de presos; un preso por 665
personas en libertad. Los tres principales problemas de las cárceles son: “superpoblación, carencia de recursos y personal que no está suficientemente capacitado”. La frase del catedrático Andrew Coyle sirve de introducción a un tema “común en todo el mundo”. Doctor en Criminología y asesor del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Coyle llegó a Mendoza invitado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo. Y en una entrevista con Los Andes confió que en el mundo hay 9 millones de presos y la mitad de ellos están alojados en cárceles de 3 países: Estados Unidos, Rusia y China. Precisamente en el país del Norte, que tiene un 4% de los habitantes del mundo, suma más de 23% de la población penitenciaria. En un rápido análisis, el especialista norteamericano aseguró que en Rusia, por ejemplo, “a la superpoblación, se le agrega un problema más grave: la salud, por la existencia de casos de tuberculosis y SIDA”. En otros países, dentro del continente africano,“no hay recursos económicos. La plata no alcanza ni para darle de comer a los presos”, deslizó y agregó que hoy en toda Europa la mayor dificultad la representan “los inmigrantes que son encarcelados”. Con relación a Latinoamérica dijo que en estas cárceles la preocupación está determinada por la “violencia dentro de los establecimientos y esto es así porque las
prisiones reflejan los valores de la sociedad”. El entrevistado, conocedor de unas 50 penitenciarías en diferentes países y con una experiencia de más de 25 años en una cárcel de máxima seguridad, reconoció que ni la Argentina ni Mendoza “escapan a estas reglas que son generales para todos”. Al hablar de cuál es el objetivo de la prisión, Coyle aseguró que es “proteger a los ciudadanos de aquellos que han cometido un delito o crimen. Por eso en las prisiones no deben estar los enfermos, sean estos mentales o de adicciones”. La superpoblación Retomando el tema de la superpoblación, como algunas de la Argentina (entre ellas la vieja cárcel de Mendoza) dijo que hay dos posibles soluciones: “Construir más prisiones o reducir el número de personas que deban purgar su condena en una prisión”. Y agregó: “muchos países se han volcado por la primera opción, pero no han tenido éxito. En otras palabras la superpoblación no se soluciona con la construcción de más cárceles, porque cuando eso ocurre el sistema judicial manda a más personas a prisión”. Y puso como ejemplo que en nuestro país hace 15 años había 80 personas presas por cada 100 mil, mientras que ahora esos guarismos superan los 160 por cada cien mil. También argumentó que “las prisiones deberían ser humanas y seguras, tanto en su estructura (para evitar las fugas) como para que a los internos no los maten ni se infecten de SIDA, medida que también debe primar para el personal de guardia. Además deberían ofrecer algún tipo de rehabilitación o tareas de capacitación, pero todo eso se podría lograr en cárceles que no estén superpobladas”, reiteró. Finalmente consideró que la prisión es un invento moderno, es decir de 250 años a esta parte. Su construcción fue simbólica para demostrar el poder del Estado, por eso se levantaban en el medio de una ciudad (como es el caso del penal de calle Boulogne Sur Mer) con grandes paredes. La idea original era exiliar al detenido de la sociedad, pero sin alejarlo demasiado de sus vínculos y familiares y eso se lograba con las cárceles cerca de la ciudad. Y concluyó: “Las prisiones tienen que ser lugares de buena disciplina y orden, porque ahí conviven personas peligrosas y por esa misma razón los que trabajan ahí deben estar muy bien preparados y con buenos equipos y buenos presupuestos”. Prisiones con historia Entre las cárceles más famosas está la de Ushuaia, construida por los propios presos, fue habilitada en 1911 y posteriormente clausurada.