Desafío, búsqueda interior, verdadera y única identidad, descubrirnos... Cada
palabra es movilizadora en sí misma, y nos invita a un replanteo.
Por lo general, cuando nos encontramos
con este tipo de vocablos, la mayoría argumentamos:
-Para mí, el único desafío es la “ vida”. -Para que me sirve buscar mi verdadera y única identidad.Tengo nombre y apellido. -La verdadera identidad no existe. Somos el resultado de la herencia. -Ya está todo descubierto. No hay nada nuevo bajo el sol. Responder en términos tan extremos no es, precisamente, el camino más adecuado. Lo importante es encontrar una respuesta a la antiquísima pregunta del género humano, que grita o susurra dentro nuestro, esa pregunta que nos retrotrae a nuestro
origen : verdaderamente...
¿quién soy? ¿Nos es familiar esta pregunta? ¿ En algún momento nos hemos encontrado ante esta disyuntiva? ¿Tuvimos alguna vez la sensación de que nuestros pensamientos, gestos, y aún nuestras capacidades, no parecían propios, sino que eran como algo prestado, o adquirido o impuesto por quién sabe quién? ¿Hemos llegado a sentirnos desencajados en “el adentro” y en “el afuera ”de nosotros mismos? ¿Hemos sentido alguna vez, la necesidad de pedir ayuda a alguien, motivados por algunas de estas cosas, y no hemos encontrado los elementos para poder expresarnos?
Es verdad que cada uno tiene una
historia que está relacionada con su
pasado. Pero también es conveniente reconocer que poseemos una
mente, un
Cuerpo y habitamos un
Espacio (que nos marca el constante
presente), los cuales son fundamentales para descubrir y afirmar nuestra
única y
verdadera identidad. Todo esto, si sabemos reconocer su importancia y nos determinamos a concientizar todas sus posibilidades.
Toda nuestra integridad (Mente, Cuerpo y Espíritu) se ha movido, se mueve y se moverá en el
“aquí y ahora”. Esta es la única dimensión, en
espacio y
tiempo, donde se dibuja la curva de la vida con todos sus matices. Es donde se ha construido y se construirá la historia de la humanidad; donde ocurren realmente todas las cosas, buenas y malas; donde se plasman los conflictos y sus posibles soluciones.
El ritmo vertiginoso del
mundo actual, el progreso, el avance tecnológico
e industrial, el sentirnos inmersos, irreversiblemente, dentro una sociedad de consumo, a veces sin darnos cuenta...., hace que no nos tomemos un tiempo para ocuparnos de algo que existe en nosotros desde siempre, desde que “somos” como especie. Tal vez ésta sea la oportunidad de hacerlo.
Más resúmenes sobre "La Construcción de la Identidad Propia” (Cap.1)