Cuando por cualesquiera circunstancia de la vida, nos invade la
tristeza, lo mejor que se puede hacer es “sacudirnos” y desprenderlos
inmediatamente de la mochila de plomo que ello significa. Esta claro que la
tristeza se presenta de golpe, talvez porque uno espera mas de tal o cual cosa y cuando no se concreta, es como que nos desvanecemos. Es muy difícil construir en
positivo si actuamos sobrellevando la tristeza día a día. El mejor antídoto para la tristeza, es el humor, o sea, tomárselo con buen humor, porque ello nos ayudara a ironizar sobre nosotros mismos y cuando uno se ríe de sus propias torpezas, comienza aliviarse la pena y nos recargamos para continuar hacia delante, sin ningun atisbo de frustración, que ello, es solo pasajero. La tristeza ensombrece nuestras vidas, y para iluminarla, solo necesitamos comprender que todos los seres humanos en la vida sufrimos decepciones, que no somos los únicos, por ello no debemos perseguirnos, porque eso lo transformara en una paranoia y sentirnos perseguido por la mala suerte o la tristeza, son solo prejuicios que hay que desterrar. Para que reine la armonía en nuestras relaciones sociales y/o familiares, las cosas debemos tomarla con responsabilidad, pero con humor, es decir no un humor grosero, ese que nos ridiculiza, sino el mesurado, el positivo y entonces todo andará sobre rieles. Por lo menos, esa es mi percepción, que cualquiera podrá disentir o no, pero lo importante es hacer algo para no andar por la vida como un triste.