Dice el diccionario que
discriminar significa: separar, distinguir, diferenciar. Aprendí a discriminar por consejo bíblico
y como buen creyente lo aplico en la vida, allí, la palabra de Dios, nos enseña que “debemos separar la paja del trigo”, o sea distinguir entre lo bueno y lo malo, aunque también me enseño a perdonar y lo hago sin chistar. , También me enseñó a
discriminar mi padre: “No te juntes con gente de mal vivir” sostenía. José Hernández en su Martín Fierro sostiene: “ por igual es tenido / quien con malos se acompaña”. Ya en el siglo XX, Discepolin, en su tango cambalache dice: “da lo mismo un burro / que un gran profesor”, por supuesto que él satiriza la expresión, porque nunca puede ser igual, es un reclamo social. Desde épocas inmemoriales, pasando por Jesucristo a nuestros días, la tendencia fue discriminar; ello nos lleva a preguntarnos: ¿ discriminar, esta bien o esta mal hacerlo?. Toda respuesta rápida e impensada manifestaría que esta mal discriminar, que no corresponde hacerlo. La argumentación inmediata relacionaría la discriminación de razas, con la existencia de
privilegios, con la violación de los derechos humanos o con las preferencias sexuales; sin embargo no todo es así, según entiendo e interpreto el tema en cuestión, discriminar no debe ser la pregunta, sino, ¿ qué sé discrimina y cuando?
Habitualmente el luso del termino supone un menosprecio, que esconde por lo menos subestimación por lo discriminado, pero aun en ese sentido, lo importante no es discriminar, sino, que se discrimina, por lo tanto intentare reivindicar nuestro derecho a discriminar, consecuente discriminamos: a quienes usan el poder, para consumar sus apetitos personales; a quienes no respetan la voluntad de las mayorías; a quienes borran con el codo lo que han escrito con la mano; a los torturadores que se apropiaron de niños y maltrataron ancianos; a los abusadores de niños pedofilos y pederastas; a los dictadores que luego son funcionarios; a los que tienen de sobra y no sienten culpa por ello; a los gobernantes que llegan con promesas al poder y luego se van con excusas; a los traidores de la patria, a los cipayos y mercenarios; a los que creen que todo tiene precio, incluido los valores morales; a la falta de solidaridad e indolencia con el dolor ajeno y el aborto; a la cultura ligt y al razonamiento consumista como única religión; al hipócrita, al ladrón, al mentiroso, al estafador y al desleal; al que prefiere los privilegios a las obligaciones; a todo tipo de corrupción, sea publica, privada, militar, policial, y religiosa y también discriminamos a la basura orgánica e inorgánica y todo lo que contamina el medio ambiente. Como se puede apreciar discriminar nos es una mala palabra, es proteger a todos aquellos que luchan, viven y se desviven por un mundo mejor, aislándolos de la lacra de la sociedad. No discriminar lo malo, seria no premiar lo bueno, seria ser indiferentes, y de ser así, tendríamos que aceptar que la vida no vale nada, que todo da igual, que es lo mismo un asesino que una madre pariendo; al pan pan y al vino vino. No es lo mismo un burro que un gran profesor. Además quiero concluir diciendo que “ La basura por mas alto que suba; siempre seguirá siendo basura”.