“Mano a mano hemos
quedado / y si alguna deuda chica, sin querer se me ha pasado / en la cuenta de ese otario que tenes se
la anotas”. Esos versos son algunos que definen el final de la relación de una pareja, descrita en un tango, que interpreta Carlos Gardel y se llama justamente “Mano a mano”, según el poeta, es una separación de
parejas sin que la sangre llegue al rio, sin dramas, comprendiendo el hombre, que apostó y le toco perder en el juego del amor. Es notable la comprensión de aquel hombre, teniendo en cuenta que fue escrito en las primeras decadas del siglo XX, donde imperaba el machismo en la Argentina; en otras parte del tango dice: “ ...si yo sé que me has querido / como no quisiste a nadie / como no podrás querer”, se vanagloria el hombre. Suele ocurrir en las relaciones de parejas, que al final, se comprende el verdadero valor de lo pasado, pero bien se sabe, no se puede volver atrás, porque lo que ya fue, fue. “Fuiste en mi pobre vida paria, solo una buena mujer” concluye sus reflexiones. Vemos que el poeta en ningún momento ataca al ser que ha querido, porque ningún hombre puede hacerlo con la mujer que alguna vez amo de verdad. Cuando dos seres humanos se quieren de verdad, no deben “golpearse”, cuando llega una separación, pues los motivos pueden ser incontables y la suma de pequeños errores, a veces conducen a la ruptura de una pareja. “Nada debo agradecerte, mano a mano hemos
quedado”, o sea tanto uno como el otro pago sus cuentas en la relación amorosa.