Unificación luego del sistema de Tetrarquía promovido por Diocleciano, donde la ostentación del poder del
Imperio era titulada
por dos Augustos y dos Césares, subordinados a ellos.
Dos hechos fundamentales fueron su conversión al Cristianismo y la fundación de Constantinopla.
Continuación de las medidas de regeneración impulsadas en la época dioclecianea. Divinización del poder imperial, en la que convergen elementos paganos y cristianos; la reestructuración y centralización de servicios; la reorganización del ejército, impulsando una importante fuerza de choque (comitantenses); el establecimiento de una jerarquía nobiliaria, no en virtud de la sangre (el Senado), sino en razón de las funciones políticas a desempeñar.
Se dan así los pasos decisivos para la transformación del
Imperio en una monarquía absoluta. Se suma a esto la vinculación de los artesanos a corporaciones profesionales convertidas en mecanismos de vigilancia estatal, la progresiva fijación del colono a la tierra (decreto de 332) o la responsabilidad de los curiales a la recaudación de los impuestos municipales.
El
aparato fiscal, un legado dioclecianeo contaría con un impuesto que grabaría la capacidad de trabajo (capitatio) y otro a la tierra (jugatio).
El Imperio amenazaba con convertirse en un gigantesco aparato burocrático y totalitario en el que el ciudadano había pasado, irreversiblemente, a la categoría de súbdito de una estructura política sacralizada.
Problemas bajo los sucesores de Constantino. El estado romano se muestra impotente para aplicar esta minuciosa política. Ineficacia del pesado aparato administrativo, las querellas religiosas y las presiones del otro lado de las fronteras serán permanentes factores de desestabilización.
Con la muerte de Juliano en el 363 en campaña contra los persas, se manifiesta un fracaso político: la incapacidad romana para derrotar a este poderoso imperio, y religioso: el paganismo deja definitivamente de recibir el apoyo oficial.
Distanciamiento entre la parte oriental y occidental del Imperio. Constantinopla crece en la medida que Roma decae.