El
verdadero amor vence cualquier
barrera, sea económica, social, religiosa o racial; no tiene impedimento cuando es amor
de verdad. A veces se demora en llegar a nuestras vidas, pero uno debe estar preparado para recibirlo y brindarle todo lo mejor de nuestra parte para retenerlo y que se sienta querido, atendido y sobre todo respetado. Son muchos los seres humanos que han decidido, después de una gran desilusión amorosa, continuar su vida en solitario, porque no se arriesgan a volver a fracasar; y eso es pensar en negativo. Siempre es bueno darle una nueva oportunidad al amor, aunque tampoco es un pecado decidir vivir solo, aunque esto no es aconsejable para nada, pues el solitario debe tener mucha fortaleza de espíritu para soportar largas horas sin compañía, claro que si es creyente, sabe que Dios esta con él; no obstante varios poetas han descrito el temor de volver a recomenzar una vida en pareja: “ Tengo miedo que se vuelva a repetir / esa historia que me hundido en el sufrir”, sostiene un tango y eso lo dice todo, porque ocurre que ante un fracaso se pierde seguridad y entusiasmo, hasta incluso se busca el aislamiento personal y se escapa a las reuniones sociales. A veces el amor, no fue realmente amor, sino, solo atracción sexual, y es eso precisamente lo que no tiene consistencia en las parejas, porque el
verdadero amor no vive solo del sexo, sino de los pequeños detalles, que son infinidades a tener en cuenta en la pareja. El amor verdadero se basa en tres pilares que son antes, durante y después del sexo. Si tenemos en cuenta todos estos elementos sabremos que el verdadero amor,
llegara algún día a nuestras vidas para quedarse definitivamente. Tener en cuenta que el amor es como una flor; sino se riega se marchita.