Cuando uno asume un compromiso laboral, debe terminarlo,
entregarlo en tiempo y forma, nunca antes, porque así son las reglas
del juego. A veces por desavenencias con nuestros superiores o nuestros pares, queremos “largar” todo sin importarnos mas nada y eso es incorrecto, porque antes de comenzarlo en todo caso, debemos analizar los pro y los contra de ese trabajo; los hay y muy complicados, pero nada debe quedar inconcluso, es preferible pedir ayuda a alguien que tenga mayor experiencia y continuar con el desarrollo del mismo.
Conocí una persona que hacia trampas en ese aspecto, pues contrataba los trabajos y los comenzaba, a la mitad del mismo, decía que lo que había presupuestado era muy inferior al valor real y exigía que le regularizaran ese monto, pero, mayormente terminaba discutiendo y sin el trabajo; eso no corresponde, es cierto que algunas veces uno se “clava”, de igual modo debe seguir adelante y terminar con lo empezado. Nunca hay que retirarse de un lugar sin el trabajo
terminado, se gane o se pierda, luego vendrá el análisis para futuras contrataciones, es necesario cobrar lo mínimo, pero dejar bien sentado el prestigio personal, porque luego si un es un pendenciero, se “corre la bolilla” y difícilmente sea bien visto en otros lugares laborales. En todo tipo de trabajo, se puede ganar muy bien, como se puede perder bastante, pero no es la muerte de nadie, recuerdo al Martín Fierro “ Debe trabajar el hombre / para ganarse su pan / pues la miseria en su afan / de vivir de los mil modos / golpea en la casa de todos / y entra en la del haragán ” y justamente para no ser un haragán se debe trabajar y cumplir con el compromiso asumido.