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¿cómo conservar el erotismo en el matrmonio?
¿CÓMO CONSERVAR EL EROTISMO EN SU MATRIMONIO?
El matrimonio no tiene por qué constituir el fin del erotismo ni suprimir la intimidad y la sexualidad conyugal como ocurre en los millones de casos, sino en el ambiente que permita a las parejas el debido desarrollo y desempeño marital- sensual. A este respecto, el Doctor Paúl Pearsall, experto psicólogo y consejero matrimonial norteamericano, desarrolló un sistema para disfrutar del erotismo sexual, especialmente, con un matrimonio de mentes, y no de genitales solamente. Presentó una serie de ocho pautas concisas que permitirán desarrollar y conservar el elemento sensual en el matrimonio. ¿Cuáles son?
PRIMERO: Reconocer que el erotismo no es algo que se “recibe” a cambio de nada. Es algo recíproco que deviene con el tiempo al compartir los sueños y la ayuda mutua, más que con el cumplimiento de los roles laborales y domésticos. La sexualidad conyugal es cuestión de prioridades, más que de genitales.
SEGUNDO: No hacer de nuestro matrimonio un idilio como lo recomiendan muchos “consejeros” sexuales de a ochavo. El amor verdadero sólo es posible en las relaciones maduras y perdurables. Es necesaria la “sexualización” del matrimonio entero para el incube y desarrollo de la intimidad y satisfacción marital, algo imposible en las aventuras extramatrimoniales; pues, no crece por medio de la variedad e inestabilidad, sino con el conocimiento objetivo de la relación que guarda la sexualidad con el amor verdadero, reconfortante y satisfactorio.
TERCERO: ¡No pasar por alto el aspecto sexual! Este factor es importante en la vida conyugal, quien considere que este elemento es suprimible, condenable o indecoroso moralmente, no sabe nada de matrimonio. Cada pareja debe saber ajustarse a sus propios ritmos o ciclos sexuales. Instruirse debidamente en este campo es un esfuerzo que vale la pena emprender; pues, su pareja no sólo le agradecerá, sino también le amará más.
CUARTO: Importante: El matrimonio es la unidad central y prioritaria de la vida conyugal; el resto, ocupa un orden secundario o sucesivo. Caso contrario, los hijos, los suegros, el trabajo, en fin, todo, se verá seriamente afectado.
QUINTO: El hecho de que los hijos sean un factor importante no significa que deben sacrificar su vida de pareja. Las responsabilidades paternales deben ser proporcionales a las conyugales, pues el descuido en éste campo torna la relación pacífica en tensa, y ésta a su vez, socava el erotismo o hasta mata el matrimonio. Sus hijos serán más felices si ustedes están bien.
SEXTO: Escuche, observe, compruebe y comprenda a su cónyuge. Aplique este sistema en todo aspecto comunicativo con su pareja.
SÉPTIMO: No relegar el erotismo a causa de las “circunstancias o inconvenientes” del hogar. Si esperamos a que la situación sea “color de rosa” terminaremos en una sequía sexual o en aventuras extraconyugales. El matrimonio erótico sólo puede existir si se hace uso de ella. Si para “hacerlo” ustedes esperan a que 1) los hijos estén dormidos, 2) estén listos para acostarse y, 3) no tengan nada que hacer, están fritos ¡Ese día nunca llegara! Más vale ahora o nunca ¡Ingéniense!
OCTAVO: Esperen cambios constantes. Es inevitable que en el matrimonio surjan algunas discrepancias o hasta reacciones inesperadas, pero es aconsejable no separarse nunca de nuestro cónyuge. Nuestra pareja es una persona con actitudes, gustos, opiniones…diferentes. Debemos aprender a casarnos continuamente con nuestra esposa (o), aprovechando los cambios que surjan para demostrarse e incrementar la confianza y para hacer de nuestro matrimonio una obra de arte siempre renovada. Recuerde que: “Siempre habrá divergencias pero también soluciones.”
Publicado el: diciembre 01, 2007
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