¿Qué nos
lleva a perder los estribos? ¿Qué nos hace dar sin pedir nada a cambio? ¿Bajo
qué situaciones soy bondadosa y porqué? ¿Soy
capaz de
matar?
“Cancún,
Quintana Roo, lunes 2 de enero de 2006.- Las personas ejecutadas por el grupo
de sicarios conocidos como “Los Zetas” entre el 20 y el 25 de noviembre de 2004
en Cancún, fueron el detonante para acrecentar la disputa por la plaza de
Quintana Roo, entre el cártel del Golfo y el cártel de Sinaloa (asociado
al cártel de Juárez).”<1>
Más allá
de que esta nota hable sobre la preferencia, por parte de la AFI, a una banda de
narcotraficantes sobre otra, el hecho de que nueve de los doce ejecutados
fueron torturados durante más de ocho horas antes de que los maten, es lo
verdaderamente útil para empezar a hablar de la agresión
¿Cómo es
posible que ninguno de los que integramos el equipo concibe la idea de lesionar
físicamente a una persona como las torturas brutales que llevaron a cabo los
protagonistas de la nota
con nueve individuos durante ocho horas y luego las
asesinaron? ¿Cuáles es la diferencia entre las características psicológicas de
esas personas y las nuestras? ¿Guarda alguna relación la familia del
delincuente con la psicología que le permite cometer sus actos ilegales? ¿Y los
compañeros?
Ya con los
ensayos anteriores que hemos realizado estamos cada vez más convencidos de que
el medio ambiente que nos rodea tiene un impacto sobre nuestros comportamientos
y actitudes. Sin embargo, al momento de hablar de agresión, se han postulado
teorías que han llamado al ser humano un “bruto explosivo” y personas no
agresivas, como Sigmund Freud, han dicho que la agresión es un comportamiento
instintivo, pero “los bebés no muestran una verdadera conducta agresiva ni acciones hostiles para causar daño a alguien o
establecer predominio”<2>.
Al observar a otros animales distintos del ser humano se ha dicho que, además,
podría ser un fenómeno adaptativo. ¿El ser humano necesita de la agresión para
adaptarse? No.
Aún cuando
existen las influencias biológicas para la agresión en el ser humano, no se
puede considerar este un factor determinante; sobre todo si observamos que hay
culturas, por mucho, más agresivas que otras y que el comportamiento entre
hermanos de padres agresivos es más parecido que al de cualquier otra persona
que, aún cuando viva a unas cuantas casas de ellos, no recibe los mismos
tratos.
“Cuando
los padres no pueden cumplir su rol de socializadores, los hijos pueden
convertirse en problemas para la
sociedad”<3>
La familia
tiene tanta influencia que, aún cuando es el individuo el que elige las “malas
compañías”, “las investigaciones recientes indican que el proceso comienza en
la infancia y tiene sus raíces en las interacciones conflictivas entre padres e
hijos”<4>
Por otra
parte, así como se puede pensar que la agresión es instintiva, muchas veces los
actos de altruismo entre los animales pueden ser considerados como instintos
para la conservación y supervivencia de la especie. Sin embargo, he de comenzar
con la nota humana de altruismo.
“Recursos
para 48 municipios del Sur, Oriente y Poniente de Yucatán, que se dedican a
actividades agrícolas y agropecuarias recibirán recursos por $2’350,546, que se
canalizarán para la rehabilitación de 73 unidades productivas con 2 mil 150 hectáreas”<5>.
En
realidad, este es un ejemplo de altruismo como disfraz de los intereses del
Gobierno, ya que, los buenos resultados en los cultivos solo beneficiaran al
mismo Gobierno indirecta o directamente.
El
altruismo genuino existe pero es difícil capturarlo pues ¿cómo saber si la
persona que da realmente siente una
empatía? La compasión también es una fuente
para el altruismo genuino:
“La
observación del capitán Stansbury, que vio como unos pelícanos alimentaban, y
bien, a un pelícano ciego, con peces que había que traer desde una distancia de
48 kilómetros”<6>.
No sabemos
si los pelícanos enrealidad podrían “ponerse en los zapatos” de su compañero,
pero hicieron eso sin esperar nada a cambio de él, por tanto, es un altruismo
genuino.
Bibliografía
1.
Por Esto!. La República. México,
2006.
2.
Papalia, Dianne E.
et al. Fundamentos de desarrollo
humano. McGraw-Hill. Colombia, 1997.
3.
Diario de Yucatán. Local. México, 2006.
Kropotkin,
Pedro. Psicología de los motivos sociales. Trillas. México, 1974.
<1> Por Esto!. La República. México,
2006. Página 11.
<2> Papalia, Dianne E. Et al. Fundamentos de desarrollo humano. McGraw-Hill. Colombia,
1997. Página 91.
<3> Papalia, Dianne E. Et al. Fundamentos de desarrollo humano. Página 179.
<4> Papalia, Dianne E. Et al. Fundamentos de desarrollo humano. Página 179.
<5> Diario de Yucatán. Local. México, 2006.
Página 3
<6> Kropotkin, Pedro.
Psicología de los motivos sociales. Trillas. México, 1974. Página 60.
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