El sábado acabé yendo
al súperbodorrio. En condiciones normales, las probabilidades de que te venga la regla el día en que tienes semejante compromiso social son de algo más
del 3%. Teniendo en cuenta que llevaba un retraso de un mes, imagino que uno diría que mis posibilidades eran de algo así como del 1%, ¿no? Pues no, tratándose de mí lo lógico era apostar por el 100%... Al malestar físico y el estado de salud frágil, había que sumar el nerviosismo por la primera visita de la familia de mi Romeo a nuestro nidito (que sí, que una es bastante ordenadita y tiene la casa en perfecto estado de revista todos los días, y si no, para eso creó Dios los armarios, para tirar dentro todo lo que no se quiere tener a la vista, pero una suegra es una suegra, y especialmente la mía, que limpia su baño
con salfumán a diario, como es enfermera debe haberle cogido el gusto a los espacios estériles...).
Resulté ser casi la más sana de la familia, ya que mi suegro y mi
cuñado tenían "problemillas estomacales". A media misa, en aquello de ponerse en pie, mi suegro que no se levanta, y no por ateísmo. Mi suegra y mi
chico se lo llevan a la sacristía porque el hombre no se encontraba nada bien. Se les desmaya, vomita... pero se niega a que avisen a una ambulancia. Al final, con la mitad de los invitados haciendo cola en la puerta de la sacristía para interesarse por su estado y pasando de los novios, mi cuñado se lo lleva acompañado de mi suegra, y mi Romeo y yo nos quedamos como representantes de la familia. Mi cuñado se acercó a medio banquete, después de dejar a sus padres en el hospital (al final lo de mi suegro no fue nada, gastroenteritis infecciosa, unos antibióticos y para casa).
El banquete, pasable, pero no por la calidad de la comida, sino porque nos instalaron en una mesa con unos amiguetes del novio, uno de ellos apodado "Oso" porque el muchacho pegaba unos berridos de aquí te espero y unos silbidos que te destrozaban los tímpanos. Mi cuñado y otro vecino soltero, aunque éste ya cuarentón, tenían una pinta de aburridos considerable (por cierto, que si hay alguna soltera interesada yo se lo presento, que el chaval es majete y divertido, y la que se lo lleve va a tener unos "cuñaos" la mar de encantadores y unos cuantos fines de semana en Inglaterra por el morro...). Lo mejor, la fiesta de después, bailando muy animadamente grandes éxitos de Abba y Boney M, posiblemente debido a los 3 gintonics (lástima que cuando no bebo también me sé la coreografía del YMCA y la excusa del alcohol cada vez cuela menos...).
El domingo la racha de ponerse malitos llegó a mi casa también, con mi sobrino, mi padre y yo (faltaría más, mira que soy agoniosa,
tó lo quiero pa''mí...). Así las cosas, no estábamos para contar lo de UK, y lo dejamos para el lunes a mediodía, aunque fue francamente sospechoso que mi chico no fuera a trabajar, claro. La cosa resultó ser así:
Romeo- Bueno, sobre lo de la entrevista, al final me hicieron una buena oferta y la he aceptado, de hecho, ya no hace falta que vuelva a trabajar a la otra empresa, sólo tengo que ir a firmar el finiquito, y a los de Inglaterra les he dicho que me incorporo el 23 de mayo...
Papi- ¿Qué día?
Romeo- El 23.
Papi- ¿Así que un mes menos un día? (Y se va tranquilamente a sentarse al sofá).
Mami- (A mí) ¿Quieres media naranja?
¡¡¡Y ESO FUE TODO!!! Mi chico y yo nos miramos arqueando las cejas, incrédulos, y aunque aún nos quedamos un rato en la mesa no nos hicieron ni una pregunta. Por la tarde, mi Romeo se fue a ver a su padre y mi madre me hizo alguna preguntilla con cara de pocos amigos, pero básicamente eso fue todo.
Eso sí, no sé si debido a lo de UK o a que mi chico la llamó a la 1 de la madrugada para preguntarle qué había hecho con su pijama (si mi suegra tiene querencia por el salfumán, mi madre la tiene por el detergente de la lavadora y pone lo menosdiarias, aunque le digamos que no nos lave nuestra ropa y de hecho esté limpia, a ella le da lo mismo), el caso es que desde ayer mantienen las distancias. Vienen a ser como dos espías, uno de la CIA y el otro de la KGB, que tienen que trabajar en un caso común pero que desconfían absolutamente el uno del otro, y me obligan a mí a explicar el comportamiento mutuo no sea que un día de éstos el uno envenene la bebida del otro... Yo era consciente de que esto podía pasar, pero es que lo de venir a vivir aquí era la opción lógica pensando en irse un tiempecillo a UK. Mientras estemos allí, espero que mi madre se haga consciente que hace unos añitos que cortamos el cordón umbilical, y a la vuelta ya veremos (¡¡¡si es que volvemos!!!).
Y con esto y un bizcocho... ¿he dicho bizcocho? ¡¡¡Qué hambre!!! Voy a echarle un vistacillo a la despensa...
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