¿Qué sucede
con nuestra forma de comunicarnos? ¿Podemos ampliar nuestro crecimiento personal a partir de una mejor comunicación? ¡Por supuesto que sí!
Frecuentemente generamos errores en la comunicación pues olvidamos algunas reglas que facilitan mucho un contacto más sano y productivo con el otro. Veamos algunas:
1. PRESTAR ATENCIÓN: prestemos atención a lo que el interlocutor está diciendo, tratando de seguir el hilo de sus ideas. Esto conlleva la difícil pero útil tarea de dejar de lado nuestras ganas de responder de manera inmediata, tratar de comprender los sentimientos en juego y concentrarnos en lo que está sucediendo.
2. MOSTRAR INTERÉS: cerremos el diario, apaguemos la TV, dejemos de lado todo aquello que distraiga nuestro campo perceptivo y perturbe la comunicación. Demostraremos así un amable interés en lo que se nos dice y en la persona misma. A la vez, mantengamos la mirada atenta, asintamos con la cabeza, animemos con gestos o con palabras a que la persona siga hablando. Evitemos resoplidos, bostezos, o cualquier otro gesto descalificador.
3. TENER SENTIDO DE LA OPORTUNIDAD: pocas cosas hay más irritantes que una palabra dicha a destiempo. Elijamos el momento adecuado para discutir, aconsejar, o hacer pensar
al otro. No pretendamos lograr avances cuando alguno de los interlocutores está enojado, molesto, de mal humor o muy cansado. El momento oportuno hace a una mejor comunicación.
4. EVITAR INTERRUPCIONES: permitamos al otro explayarse y sentirse escuchado y respetado. Aunque a nosotros nos parezcan naturales e inofensivas, las
INTERRUPCIONES pueden molestar al otro. Permitir un relato de corrido baja la ansiedad y esto permitirá mayor capacidad de atención cuando le toque escuchar.
5. SER CREATIVOS EN HACER PREGUNTAS: Las
PREGUNTAS cerradas que sólo admiten respuestas
del tipo “sí” o “no” detienen muchas veces la comunicación. Las preguntas abiertas (por ejemplo, ¿qué tal fue tu día hoy?, ¿cómo te fue en la conversación con...?) favorecen el intercambio.
6. SABER CON QUIÉN ESTAMOS: es reconocer las características del interlocutor y actuar en base a ellas. Teniendo en cuenta qué lo molesta, qué lo tranquiliza, etc. para buscar la forma de diálogo más beneficiosa.
No es sencillo mejorar la comunicación. Pero vale la pena el esfuerzo. Porque
comunicarnos mejor nos hace personas más atractivas y enriquece nuestras relaciones interpersonales.
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