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Unos niños jugaban en una calleja de Londres cuando uno de ellos lanzo al aire a un compañerito llamado Bertie pero,
no lo recibió de vuelta y el chico lanzado se fracturo una pierna.
Meses estuvo Bertie postrado en cama pero como los huesos no se unieron bien, hubo que volverlos a romper. Sin embargo, el chiquillo reconocería el accidente como una bendición más adelante, ya que se convertiría en uno de los escritores más apreciados del mundo por proyectar uno de los géneros más populares de la literatura: la ciencia ficción. El accidentado estaría más de un año recluido en su casa, leer era todo lo que podía hacer. Tomó la resolución de superarse con una verdadera pasión por las letras. Ahora, el mundo ha leído sus libros, más de 75 volúmenes, o alguna adaptación de alguna de sus obras a través de la pantalla o radio.
El 30 de octubre de 1938 una adaptación de la obra “La guerra de los mundos” en el programa de radio Mercury Theatre on the Air, por Orson Welles, creo pánico en la ciudad de Nueva York. La gente creyó real la versión radiofónica de la novela de Bertie, ahora conocido como Herbert George Wells, o abreviando H. G. Wells. El ocurrente Orson Wells se abrió así las puertas de Hollywood al utilizar el escrito de Wells con maña. También se filmo una versión de esta novela estelarizada por Gene Barry (Batman para la T. V.) Existe otra película cinematográfica, y seguramente se harán más.
Su infancia
H. G. Wells creció en la más ruin miseria. Nació en Bromley, condado de Kent, en 1886. Su padre poseía una tienda de cacharros y en una alcoba de aquella Bertie vino al mundo. Su madre que era ama de llaves en una mansión de campo de Sussex recibiría la visita de su hijo quien tiene entonces su primer contacto en la alta sociedad por medio de la servidumbre. Le tocaba levantarse a las cinco de la mañana, hacer limpieza y trabajar catorce horas diarias. Al fin del mes, lo despide el patrón por desaliñado y pendenciero. Luego, trabajó en una farmacia y otra vez fue puesto en la calle al primer mes. Por último, volvió a emplearse en un almacén de comestibles donde a escondidas del patrón se escabullía con frecuencia al sótano para leer obras de Herbert Spencer.
Transcurridos dos años, un domingo sin desayunar camino treinta kilómetros para ver a su madre, llorarle e implorarle no volver al almacén. Consecutivamente se puso a escribir una sentimental misiva a su viejo maestro de escuela, el maestro le contestó su carta ofreciéndole un puesto en la enseñanza.
Así se marcaron etapas decisivas en la vida del futuro escritor. Pues, después afirmaría que los años pasados como empleado fueron una bendición. Indolente y perezoso como era se volvió trabajador. Después como maestro de escuela, jugando fútbol cayó siendo pisoteado por los demás jugadores. Doce años de relativa invalidez (los doctores pensaron que no sobreviviría) le dieron las aptitudes de hacerlo famoso. Cinco años se pasó escribiendo sin parar. Sin embargo, lo libros, artículos y novelas, eran en extremo insulsos. Wells quemaría casi todo. Al sexto año regresaría a impartir clases y, de entre sus estudiantes de ciencias naturales se casaría con una niña débil y enfermiza igual que él llamada Catherine Robbins.
Publicación
Cuarenta años transcurrieron y Wells no murió, recobró fuerzas y dio al público dos libros de importancia por año. Sobresalen títulos conocidos como “La maquina del tiempo”, “La isla del doctor Moreau”, “La guerra en el aire”, “El mundo se libera”, “El hombre invisible”, “Esquema de los tiempos futuros” y la ya citada “Guerra de los mundos”.
Wells estaba colmado de ideas originales. Solía interrumpir el sueño para anotar los pensamientos fugaces que se le ocurrían entre soñado y despierto. Wells escribiría en cualquier sitio donde se inspirara. Más tarde afirmaría tener suficiente material en sus apuntes como para seguir escribiendo libros por cincuenta años más. Pero fallece en Londres el 13 de agosto de 1946, un año después de los genocidios en Hiroshima y Nagasaki. El había adivinado los deslindes de una segunda guerra mundial. Escritor pionero
La literatura de éste autor se anticipó ovnis, misiones a la luna y exploraciones a remotos confines siderales y de la ciencia. Los augurios del novelista, periodista, sociólogo e historiador inglés tienen vigor existencial en cuanto a su esquema general, aunque en detalles y resultados no es preciso. No todo lo adivinaría, pero tuvo el indiscutible mérito de abrir una nueva ruta a la literatura universal.
Publicado el: noviembre 04, 2007
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