No le temas a la oscuridad porque de ella está hecha mi alma.
No todo el mundo lo sabe pero ahora te lo confieso, aunque
no me escuches, aunque no lo
comprendas. Te lo digo.
Siento que tu silencio me tortura y que tu voz me mata, siento que tu lejanía me asfixia y que tu cercanía me ahoga, pero tranquila, no es tu culpa, soy yo el que se siente
culpable, culpable por el cariño que no te demostré y los besos que no te di. Quisiera hacerlo ahora, un minuto seria suficiente, pero lastima, en el lugar en el que estoy, los relojes no funcionen; ya las flores ya no me envuelven con su fragancia, el esplendor de la luna se olvidó de mi…y en mi condición de ánima solo me queda sufrir y condenarme eternamente.