El cineasta, fuera de clasificación entre los consagrados, asombra: guionista, director, actor, musicalizador, diseñador del vestuario y más; nos deja perplejos en cada secuencia y
escena del filme. El tema pudiera ser el de la
superación espiritual, que empieza con la defensa y destrución de Meshico-Tenoshtitlan por sapos pequeños y grandes (Buffo horribilis), respectivamente, para luego pasar a una etapa cristiana en la cual un personaje, parecido a Cristo, destruye sus esculturas hechas de papel. Este hombre se incorpora después a un grupo de representantes planetarios de casi todos los signos del zodiaco que muestran sus atributos. La película es difícil de entender en todos sus detalles para los que no estamos versados en creencias, relogiones y en el lenguaje de los simbolos, más aun si carecemos de intuición.
Asi pues, el grupo bajo la guía de un
maestro espiritual, se dirige a la
montaña sagrada (el Iztaccihuatl) pero en el trayecto, por agua y tierra, deben enfrentar a sus
mismos miedos, apegos y deseos para superarlos a veces con sufrimiento, renunciación y sacrificio. En una escena postrimera, el maestro le pide a un dicípulo que lo decapite, pero aquel no muere, cambiando su muerte por la de una oveja degollada.
Al final, ya en la montaña sagrada, encuentran a unos seres superiores, que no son sino monigotes, ellos mismos. En la última toma, el guía y sus seguidores son mandados por el zoom a un segundo plano y otra cámara (otro nivel de conciencia) nos muestra a los camarógrafos, tramoyistas y algunos excursionistas de espectadores, conm lo que se rompe la ilusión y aparece la realidad simple.
Otras películas de A. J.: Fango y Lis (1968), El Topo (1969), La Santa Sangre (1989), Ciro Norte (1995) y Abelcaín (2005).
Más resúmenes sobre La Montaña Sagrada (1973) Mex. E.U., Ing. Subt. Esp. Digitalizada en 2007