Vuela alto; apunta alto ¡Ten grandes deseos! ¡Apunta bien alto! Busca lo
más cercano a la perfección personal, (porque la perfección humana no existe), la de tu familia, la de tu trabajo, la de tus obras, la de los encargos que te confíen. Los grandes próceres del mundo han aspirado a lo máximo. No se asustaron ante el esfuerzo y la tensión. Se movieron. ¡Muévete tú también! Recuerda las palabras de san Agustín: “Si dices basta, estás perdido. Añade
siempre, camina siempre, avanza siempre; no te pares en el camino, no retrocedas, no te desvíes. Se para el que no avanza; retrocede el que vuelve a pensar en el punto de salida, se desvía el que no tiene convicción. Es mejor el cojo que anda por el camino que el que corre fuera del sendero”. Y añade
: “Examínate y no te contentes con lo que eres si quieres llegar a lo que no eres. Porque en el instante que te complazcas contigo mismo, te habrás parado”. ¿Te mueves o estás parado? Pide ayuda y nunca pierdas la Esperanza. Es obvio que los proyectos provocan muchas tensiones, sobre todo si son muy grandes. Por otra parte, quien no tenga deseos es un apocado, un muerto, un freno. Y, además, es un triste, un amargado que acostumbra a desahogarse criticando a los que trabajan. Son las personas con deseos las que se mueven y originan movimiento a su alrededor, las que avanzan y hacen avanzar. Esto solo es una sugerencia, que no se tome como un concejo, porque los concejos solo se dan, cuando lo piden, mas debo decir, que tomando como referencia a los triunfadores, es ese el camino a seguir. Mi padre solía decirme:
“ No te juntes con un perdedor, porque entonces serán dos”.