Día que pasa debemos tomarlo como tiempo de
descuento, porque el tiempo se va y no vuelve. No he descubierto
nada, pero es bueno tomar conciencia del verdadero valor de nuestro tiempo. La planificación del tiempo es lo que nos permite considerar bien ocupado el día. Casi sin advertirlo vemos que han pasado meses y años, casi sin darnos cuenta, es solo mirar a un niño y de un año al otro lo vemos crecer y desarrollarse.
“Que la reseca muerte no me encuentre / sin haber hecho lo suficiente”, sostiene León Gieco, en uno de sus temas, como advirtiendo que estamos en tiempo de
descuento. No pretendo transformar esta sinopsis en una nota necrológica; sino, poner en valor nuestro tiempo de vida, aprovechando al máximo nuestro pasaje terrenal. Trabajar, estudiar, recrearnos, realizar obras de bien, todos ello y mucho más nos pone bien y nos da la sensación de que hemos ocupado muy bien nuestro tiempo. Para todo lo que hacemos debemos ponerle “pilas”, como dicen los jóvenes hoy, o sea, energía, dedicación y esfuerzo personal. Para romper eso de “que todo tiempo pasado fue mejor”, hay que mantenerse ocupado en el tiempo presente y hacer lo mismo en el futuro, para olvidarse del pasado, porque ya fue y ese tiempo esta descontado. Simplifiquemos el presente en plena actitud positiva, para sembrar de esperanzas nuestro futuro. Busca y
hallaras, dice una abmonicion bíblica, y nuestra búsqueda esta dentro del tiempo que tenemos a nuestra entera disposición, no lo perdamos: tengamos en cuenta que estamos en tiempo de descuento.