Siempre he sido un aficionado al fútbol, pero me he convencido en éste mundial de Ragby,
que se disputa en Francia en octubre de 2007, que ese deporte lo supera en disciplina, respeto por las reglas de juego y sobre todo caballerosidad. El deporte es rudo, pero no existe en ninguno de los 15 jugadores que tienen por equipo, ningún tipo de maldad. No hay infracciones mal intencionados como se ven en el fútbol, ni mucho menos “avivadas criollas” como hemos visto tal el gol que Diego Maradona le hiciera a los ingleses en el mundial de fútbol disputado en México en1986 y todo argentino lo festejo, en vez de censurar la infracción; eso en Ragby no ocurre, no se nota nada extraño y los muchachos se sacrifican deportivamente, pero no hacen trampas. En mi cabeza se ha producido un “clic” y después de ver un partido de fútbol e inmediatamente después uno de Ragby, me quedo con el deporte de la pelota ovalada, porque juegan limpio, no sacan ventajas, no hacen trampas para ganar y no se golpean para ocupar el dominio del lugar o la pelota, sus encontronazos están determinados en el
reglamento que se los permite. Creo que el Ragby, debe llegar a todas las escuelas, a las pobres y las ricas, a las estatales y las privadas, porque esos valores son fantásticos, pero es notable la diferencia, parece que en el Ragby se vive como se juega y en el fútbol se juega como se vive
. La cultura juega un rol de suma importancia para los jugadores y directivos de los jugadores del Ragby, y creo que allí radica la diferencia. Los jugadores de fútbol, los dirigentes de fútbol, los aficionados de fútbol, deben imitar a sus pares del Ragby. Como elejmplo de lo riguroso que es el reglamento, en una oportunidad un jugador de Ragby, le pegó a un árbiro y lo susspendieron por 99 años; con eso está todo dicho. Nadie puede salirse de las reglas sin ser sancionados severamente.