. Mis primeras brazadas fueron con gran
esfuerzo, avancé unos
metros y noté que no podía mantener mi dirección,. Y sentí
que con fuerza arrolladora las olas me arrastraban mar adentro. Levanté la cabeza, no vi nada ni a nadie solo una gran cantidad de espuma me envolvía. Estaba desorientado y desconcertado. Hice un
esfuerzo y otro más. Me sentía exhausto pero pude advertir que las olas me habían arrastrado de la costa unos cien metros, multiplicando mis esfuerzos levanté nuevamente la cabeza y ahora si alcancé a divisar gente reunida en la costa, las veía tan pequeños como niños de dos años de edad. Todos levantaban sus brazos en señal de aliento. De repente sentí un tirón en mi pierna derecha; desfalleciendo, pude darme cuenta que no saldría de ese angustiante momento por mis propios medios. No soy hombre de
perder la fe; me aferré a ella. En diez segundos pasó por mi mente toda la película de mi vida. Lo bueno y lo malo, me había dado cuenta que había hecho muchas cosas mal y me arrepentí por ello. Era como el sincronismo de la Extrema Unción y la antesala del final. Hice un postrer esfuerzo y observé que estaba cada vez más distante de la orilla, volví a mirar a la costa, casi no veía a la gente allí reunida. No vi nadie que viniera en mi ayuda; nunca me había sentido tan solo y esta vez en el inmenso mar. Comencé a rezar : “Padre nuestro que estás en el cielo...hágase tu voluntad”. Intenté relajarme comencé a perder el conocimiento, pero aún no estaba vencido. No sé cuanto tiempo transcurrió, fue que escuché gritos de aliento muy cerca de mí: ¡¡ Aguanta, aguanta!!, eran cuatro bañistas no profesionales mis socorristas. Como Pudieron me fueron sacando hacia la orilla, cuando llegamos a la playa, unas doscientas personas que presenciaban la escena, comenzaron a aplaudir y estaban eufóricos por el salvataje; ( será
por eso que si se salva un hombre se salva la humanidad) seguían los aplausos y los vitores en varios idiomas. Me ayudaron a caminar unos metros, dado al esfuerzo realizado dentro del mar, me desplomé...reaccioné una hora más tarde...¡¡ Se había hecho su voluntad ¡!