Quizá como una las leyes
espirituales, que Millman describe en su libro de la década de los 90´s, la ley del proceso,
su autobigrafía tuvo que esperar 26 años, para que através de la magia del cine, los mensajes
espirituales del libro llegan al corazón de un mayor número de seres humanos. Desde el hacer lo que se ama, ser incluyente antes que competitivo, vivir el aquí y el ahora y la
felicidad está en la jornada por lograr nuestros sueños, antes que el resultado, vía el arte del cine, posibilitan quel Guerrero Pacífico quizá se convierta en un emblema de nuestra vida.Por lo menos eso me pasó a mi. Todavía hoy, su imagen, palabras finales y el sonido de la música de la película, evocadora del esfuerzo y del amor por el instante presente me acompañan. Son unas anillas que se unen después de un trabajo perfecto, que te hace feliz, independiente del resultado que acertadamente no se muestra en lel final de la película. Solo importa el esfuerzo y su experiencia, absoluta voluntad por lo que amamos, le decía Sócrates a Dann. Quizá esa sea el mensaje de felicidad.