Suele ocurrir que a veces uno no puede superar problemas cotidianos y en las noches
se hacen interminables porque no se logra conciliar el sueño. Este fenómeno no es para los jóvenes, porque cuando se es joven, falta el tiempo para desarrollar nuestras actividades, pero el
insomnio, se ve reflejado cuando se supera los 40 años. Este Análisis es muy personal, y nada científico, porque no lo soy, pero tengo suficiente experiencia vivida y me parece útil volcarla en ésta sinopsis
. Varias veces he pasado la noche en vela, y era por problemas familiares irresueltos y transacciones comerciales inadecuadas, que talvez, la decisión no fue muy acertada y uno deja las cosas libradas al azar; eso fue el motivo, por lo menos de mi parte, que me impedía descansar adecuadamente de noche para recuperar las energías utilizadas durante el día, sin embargo supere el inconveniente enfrentando los problemas de “una”, como dicen los jóvenes y muchas veces eso sucedía por falta de comunicación ya sea social o comercial. Cambie de actitud hacia la vida y la comunicación, comenzó a ser más fluida y las respuestas comenzaron a llegar. En la actualidad y de esto hacen varios años, no he vuelto a sufrir de insomnio. Descanso placidamente y aunque las cosas en el día no me salgan bien, me cargo de esperanzas para que mañana sean mejores; es decir no me preocupo, sino que me ocupo de resolver los problemas, y no importa la dimensión que tenga,
me trasformé en un verdadero arquitecto de mi vida, planifico todo y hago tres planes: A, B y C. Si no logró el primer plan, no desfallezco y pruebo con el otro, debo confesar que es un buen sistema y ello evitará las interminables noches de insomnio; por supuesto, también creo en Dios.