“Bestiario Medieval”. Ignacio Malaxccheverría (Introducción, Traducción y Notas). Editorial Siruela, Madrid, 1999.
En
la Edad Media - cuyo imaginario era alimentado por una notable inclinación hacia el coleccionismo y una ávida curiosidad– los bestiarios eran motivo de frecuentación permanente por parte de todos, y, según algunos medievalistas, aún de los niños.
Esas especies de enciclopedias copendiaban todo el conocimiento sobre animales reales o imaginarios de los que se tenía noticia. Sin embargo es necesario hacer una aclaración: lo que nuestra
mentalidad puede llegar a denominar como imaginario no lo era para aquellos hombres.Según la mentalidad medieval, si alguien mencionaba un animal, por extraño que él pareciese, se creía en su real existencia y merecía consignarse en esos textos, donde figuran y se describen las cualidades de unicornios junto a salamandras, águilas y topos, agrupados sin ningún criterio de organización sistemática.
Desde el siglo V- del que proviene El Fisiólogo griego y cuyo antecedente es la Naturalis Historia de Plinio- se crearon múltiples Bestiarios, y ese conjunto constituye “EL Bestiario Medieval” cuya temática se despliega tanto en los escritos que mencionamos como en obras literarias. Sus componentes aparecen descriptos en los relatos y las imágenes al minio que acompañan a muchos de los textos, así como en la profusa iconografía pintada o esculpida de iglesias y monasterios.
¿Cuál es el interés que puede presentar hoy la lectura de estas obras? Quienes sentimos una particular atracción por ese período de la historia, responderíamos sin duda que la frondosa imaginación con que han sido creados, así como ese aire de ingenuidad y de pureza con que aparecen esas textos o esas imágenes. Pero hay además algo misterioso que las acompaña, y es que siempre llevan un significado oculto que es necesario descifrar. Por esa razón constituyen una fuente ineludible para una interpretación iconográfica e iconológica del Arte Medieval.
El Doctor en Filología Francesa Ignacio Malaxccheverría autor de la Introducción, Traducción y Notas que acompañan a esta antología, propone lo que él denomina una lectura “Moderna” de los bestiarios, queriendo significar con ello un enfoque desde la
antropología, la historia de las religiones y la psicología profunda. Sus aseveraciones en los aspectos relacionados con el imaginario están respaldadas por un amplio y agudo análisis de textos tales como los de Mircea Eliade, E. Cassirer, G. Durand, G. Bachelard y C.G. Jung, entre muchos otros.
Cada uno de los seres que se mencionan en esta antología, está descripto en sus características físicas y sus pautas de comportamiento; en muchos casos esas descripciones vienen acompañadas de una enseñanza moral. Esto se explica porque el animal, como la naturaleza, es percibido con cierto temor por la mentalidad de la época. En cada uno de los artículos se citan textos de dispar procedencia, es decir, son extractos de bestiarios diferentes, seleccionados con el criterio de brindar una caracterización completa pero siempre evitando las reiteraciones.
Por otra parte, y este no es un mérito menor de la presente edición, el texto va acompañado de la reproducción de 33 miniaturas provenientes del manuscrito Ashmole 1511 del bestiario de Oxford. Su consulta y la confrontación de las ilustraciones con los textos permiten una aproximación a la relación con la naturaleza y con lo trascendente propia de la mentalidad de la Edad Media.