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Síntesis y críticas breves

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felicidad

por : Carlos Martinez    

Autor : carlos martinez
FELICIDAD, ALMA, ESPIRITU, AMISTAD La FELICIDAD, es en términos latinos diferente a la idea que se tenía originalmente de
ésta. Félix, feliz, en latín, nos llega del verbo felare o fellare, que significa chupar, mamar, una actividad exclusivamente femenina: dar de mamar. Pareciera que la felicidad estaba asociada al sustento de la vida, al hecho de proveer alimento a la vida que llega. El significado tiene matices diferentes en cada cultura y no sabemos definirlo exactamente. Una emoción, un estado de ánimo que definimos casi intuitivamente como. . . felicidad. Para los griegos era más una sensación que un hecho, una emoción. Eudaimonia la llamaban y la usaban para expresar bienestar, felicidad, buena fortuna, abundancia, decían que, “se tenía la sensación de ser observado por un ángel guardián” y se pensaba que era la gran meta de la vida: ser feliz. Si descomponemos la palabra en sus dos elementos, eu, que significa "bien", y daimono, que significa “divinidad” cobra sentido esta palabra que, sin embargo, al asociarse a las divinidades malignas derivó hacia nuestra palabra "demonio" “divinidad mala”. Visto desde este ángulo ¡Qué cerca que se encuentra la felicidad de la desdicha! Pareciera y hasta se puede comprobar cotidianamente que la felicidad, la felicidad tangible, es la madre que amamanta el fruto de su vientre. Los significados más primitivos de Félix son "fecundo", "fertil". Arbor Félix es un árbol cargado de fruto, Félix limus, limo fecundo. La clave de la felicidad debería ser, entonces, la fructificación. Felicidad, término escurridizo y es difícil ponerse de acuerdo sobre qué es ser feliz y cuál es el espíritu de la palabra. El término espíritu proviene del latín spiritus que significa: soplo de aire, aliento, emanación. Los griegos tenían este vocablo, “nous” que se tradujo por mens-mentis mente, inteligencia. Esta palabra presenta tantos problemas que dicen los eruditos que se han encontrado setenta acepciones distintas. El término empleado en las sagradas escrituras fue “pneuma” viento leve, hálito. A diferencia con nous, más vinculado al mundo del sujeto, pneuma posee una connotación divina parecería entonces que espíritu quiere significar diferentes cosas, aliento de vida, vigoroso, despierto pero también inteligencia, mente o inspiración. De un empresario esforzado decimos que tiene “espiritu emprendedor” donde se mezcla la vida vigorosa, la inspiración y la inteligencia y es allí donde “se deja el alma” Existen los que dejan pasar la vida y cuando se miran al espejo ya son viejos y perdieron el “espíritu” que quizás nunca tuvieron, lo que nos dice que se puede tener “alma”, soplo de vida, sin tener espíritu y lo que es peor: que el espíritu se pierde. Magnánimo, alma grande, magna animus, qué cosa querrá explicar si el alma está más allá del tamaño y es el soplo de vida divina que se exhala al morir. El espíritu fue interpretado, a su vez, como reflexión, como conocerse a sí mismo y el que no avanza en lo espiritual seguramente retrocede dicen los filósofos que tomaban el ocio como el trabajo para desentrañar estas cosas. Preferían el ocio creativo al negocio material. “Negar el ocio” es trabajar en tareas mundanas, es lo que llamamos hacer “negocio”. Algunos se atreven a decir que el espíritu es masculino mientras que el alma es femenina y aunque digamos “el” en realidad creemos que “ella” nos da vida. El espíritu y el alma parecen complementarse más que ser cosas diferentes. Volviendo al soplo de la vida, Dios le dio la vida a Adán soplando, o sea que le pasó su aliento, su ánimo. Cuando alguien muere, se dice que expira, pero no que exhala su último aliento, sino que deja ir el alma que lo habita. Dios abrió el mar con el soplo divino, o con su aliento. El viento es invisible y nosotros sólo somos sensibles a sus manifestaciones. Respirar es aire, y el no hacerlo significa asfixia, expirar no es aire, ni es asfixia, es cambio y entrega. Amittere animam significaba ''perder la vida''. “Exanimars “matar” en latín y “exanimis” significa “exánime, sin vida”. Hay que recordar que pneuma en griego es ''viento'', de donde nos llega el anemómetro que mide su intensidad. Comenzamos hablando de felicidad y terminamos exánimes. Felicidad, espíritu, alma, y el otro bien supremo: la amistad. Para los griegos el amor tenia diferentes connotaciones, para nosotros también lo tiene y andamos por la vida con nuestros amores a cuestas sin pararnos a reflexionar sobre el amor de madre, el amor de amigos, el amor de amantes que generalmente implica un bien escaso, la sinceridad. Finalmente, el amor documentado del matrimonio. Les aclaro que sincero viene de la miel más pura, sin cera, sin nada que la contamine. En latín “cáritas” es el amor altruista, el amor que piensa en los demás. Se referían a “ludus” al amor por entretenimiento, a los amantes ocasionales. “Storge” es el amor de compañeros de batalla donde ambos se cuidan las espaldas. “Manía” es el amor obsesivo y posesivo de un ser al otro. Finalmente estaba “Pragma” el amor de una pareja que culminan una vida juntos y que es más amistad que amor, más compañerismo que celos, “cuando mire hacia atrás, allí estarás” De esta última acepción del amor nos llega “pragmático”, práctico, y yo le agregaría que se parece más a la amistad genuina que se labra con el cincel del tiempo, que al amor apasionado y en celo. Tal vez por esto último, Ernest Hemingway concluyó que: “Si dos personas se aman, no puede existir un final feliz.” AS
Publicado el: julio 16, 2007
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