Vuelve la misa en latín. El Papa Bendicto XVI, dio luz verde para que los sacerdotes vuelvan a la ortodoxia, lo que no
aclaró el comunicado si los celebrantes de la liturgia lo harán de espalda a los feligreses como me tocó vivir cuando era apenas un niño y mi madre me llevaba a misa de las 7 de la mañana los días domingos. Confieso, no me agrada la idea, es como alejarse del pueblo e ignorar el Concilio Vaticano II. No entiendo bien, perdonen mi desconocimiento, porque razón dictarán misa en latín, si según nos cuenta la historia Jesucristo hablaba en arameo; ni aún así, se debería dar misa que no sea en la lengua vernácula de cada región o acaso los curas se creen mejor que el resto de los mortales y tratan de demostrar que su intelectualidad marca la diferencia con el resto de los mortales que no tienen una preparación acorde.
Si impera ese criterio todos los católicos deben aprender por lo menos dos lenguas, en éste caso, hablar español y latín fluidamente. Yo diría que el 98% de la población no tiene acceso a una educación superior, entonces la misa “entendible”, sería solo para las elite de la sociedad. Arriesgo que con esa medida cada vez será menos la cantidad de feligreses que asistan a escuchar misa, porque cuando uno va a un lugar debe comprender de que se habla; eso sería como socavar la cultura de los pueblos
. No me gusta la misa en latín y no soy el único, por averiguaciones hechas, la gran mayoría rechaza la nueva modalidad que se implantará. La misa en latín no sirve más que para satisfacer el ego del clero ortodoxo, mal que les pese a los dignatarios de la iglesia. El pueblo debe entender la misa.