Se llama Claudia González, tiene 34 años y fue madre por primera vez a los 15 años.
Vive en un humilde barrio de Godoy Cruz. Cuando le preguntaron que sintió cuando nació su primer hijo contestó, que por primera vez en su vida tenía algo propio; hoy ese hijo tiene 19 años y muy pronto le dará un nietito. Claudia tiene además 11 hijos que suman dos discapacitados, pero Claudia no baja los brazos y lucha junto a su marido de 37 años, todos los días de la vida. Consultada si alguna vez pensó en abortar, dijo que eso nunca se le cruzó por la cabeza, además sostiene
Que le gustaría tener más hijos. Si es difícil criar dos o tres hijos para los pobres en cualquier parte del mundo, para ella y su marido, también lo es, y más aún cuando son 12, entre adolescentes y niños. Es muy difícil comprender que una
familia de escasos recursos financieros no limite el advenimiento de sus hijos, pero talvez sean un instrumento de Dios, Recuerdo el caso de Horacio Guarani, un cantante de folklore de Argentina, es el hijo número 14, de una familia también pobre del campo y logró una carrera excepcional como artista.
Los designios de Dios son inescrutables. Hay millones de mujer que darían hasta un riñón para ser por lo menos madre una vez y no lo logran, ni aún con costosísimos tratamientos de fertilidad asistida.
Claudia es madre de 12 hijos y a los 34 años, puede ser otra vez mamá; si Dios me lo manda, lo recibiré, suele decir. Su marido Benito, la mira resignado, pero el amor hacia ella es más fuerte y acompaña el deseo de su esposa. Madre prolifera si las hay, seguirá protegiendo a prole como leona; como una madre ejemplar.