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Síntesis y críticas breves

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FANTASMAS EN LA PARED

por : raksasi    

Autores: ANA; MARIA; VARELA; SANCHEZ
Fantasmas en la pared.
Como quien no quiere la cosa - en este caso “la cosa” sí se quiere – queda casi una semana para
levantar vuelo.
La historia se vá amasando en mi cabeza, es como si fuera “ un agujero en mi cerebro”, y eso que traté de asegurarme que no se perforara.
Parece que el túnel toca a su fin, aunque sigue rotando en el mismo eje, mejor dicho, gira en el eje y rota formando un círculo que encierra al punto de interrogación, mi “ ser” en este caso. Pero como este caso hay otros tantos.
No sé para dónde mirar. Tampoco por dónde. De pronto cambiaron las coordenadas del sentido por el que yo me guiaba. Hacia un costado solía tener la caja de los miedos. Hacia el otro una bola de cristal, con sombras que se inquietaban en su interior cuando la ponía boca abajo. Una mañana desapareció llevándose consigo el aleteo de mis pupilas fijas en ella. Me senté en una piedra a mirar ese sitio vacío pensando en qué poner en su lugar. Acerqué la vela sin darme cuenta que al mismo tiempo podía dibujar fantasmas en la pared.
Uno me habló contándome cosas que me hicieron llorar. Los otros permanecieron en silencio, mirándome desoladamente desde sus cuencas vacías.
“ No estamos aquí – me dijo- sino porque tú nos llamaste, descósete la boca y dinos: ¿qué?...”
Acerqué aún más la vela y algo dentro mío se puso a gritar, entonces la pared cobró vida en forma de duende. Era de un color azulado, ojos y pelos blancos, y sólo seis dedos que se agitaban como si quisieran decirme algo, por el contrario, me dí cuenta que el movimiento de esos garfios habían acallado el grito que se cansó de recorrer mi sangre en tan eternos segundos.
El sol, pegándome de lleno en la cara, fue lo que me despertó; provocando un cosquilleo dorado entre mis poros y una risita casi maléfica en el borde de mis labios. Miré al rincón de mi habitación y me pareció ver algo ó alguien que me observaba fijamente y busqué
entre las grietas aquellas cuencas vacías. El silencio era demasiado denso.
Así pasaron las horas hasta que el día se convirtió en noche acarreando tras de sí todos los ruidos del bosque.
Publicado el: marzo 10, 2006
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