Hay cosas sencillas que pueden hacernos sentir bien y que sólo piden de nosotros que lo incluyamos en nuestras rutinas diarias.
La gran mayoría de los consejos que ofrece este libro son sencillos y sólo requieren de que seamos conscientes de su poder y de los beneficios que nos reporta.
Aprender a ejercer la coherencia cardiaca, por ejemplo, permite un mayor control sobre nuestros ataques de pánico en los peores momentos. Nos da una vida alejada de ataques de ansiedad, taquicardias y malestar emocional y todos los males derivados del estrés.
Regular la luz de tal forma que a la hora de levantarse simule un amanecer nos permite levantarnos sin cansancio y sin esa sensación que a menudo nos consume cuando nos sentimos como si no hubiéramos dormido nada y nos libra de los malestares ligados a ese cansancio como el mal humor o la sensación de que nos pesan los días y de que la vida nos sobrepasa.
Consumir Omega 3
facilita la creación de serotonina, una sustancia que se dice que es la que provoca nuestra felicidad y amortigua los sentimientos ligados a la depresión, como la tristeza o la apatía.
Hacer deporte nos hace
sentirnos más seguros de nosotros mismos y nos da mayor autocontrol sobre nuestra vida además de las consecuencias saludables que conlleva ejercerlo diariamente. Facilita nuestra autoestima y nos aporta equilibrio en nuestra vida.
Además de estas indicaciones, el doctor David Servan-Schreiber, especialista en neurociencia cognitiva y neurobiología de las emociones, añade otras que nos va a ayudar a prescindir de medicamentos y a llevar una mejor calidad de vida. Algunas de ellas deben ser ejercidas por especialistas, como la acupuntura, pero todas ellas tienen un denominador común: son excelentes para sentirnos mejor, son naturales, nos libran de las dependencias químicas y no conllevan efectos secundarios.