No hay nada vago ni ambiguo acerca de la concepción de la poesía que tiene Arnold. En realidad, Arnold no especifica claramente
a qué se refiere con las leyes de la verdad poética y la belleza poética. Sin embargo, nos brinda indicios a este respecto. Entre más potente sea la aplicación de ideas a la vida, más grande será la poesía resultante. La sinceridad de un poeta consiste en expresarse desde lo más profundo de su corazón; i.e. el tono de alta seriedad. Arnold cita a Voltaire, quien logró el gran mérito de los poetas ingleses con su profundos y enérgicos ensayos sobre ideas
morales en su poesóia. El ensayo de ideas morales en poesía significa lo mismo que la noble y profunda aplicación de ideas a la vida. Arnold interpreta la palabra ¨moral¨en un
sentido muy amplio. Las ideas morales no van a ser interpretadas aquí como un código de conducta. La amplia connotación que tiene la palabra moral es muy clara para Arnold, según su dicho que la pregunta sobre cómo vivir es en sí misma un código moral. La mejor parte de la crítica es el elogio y la poesía es una crítica de la vida en el sentido de que nos muestra la grandeza, belleza y maravilla de la vida, la poesía realza la vida. Nuestros sentidos quedan apagados por la rutina de la vida y el poeta llega a dar significado a la vida otra vez. El poeta no sólo aprecia e interpreta la vida. El también crea vida. La vida misma es el material tosco, crudo y sin forma. En las manos del poeta se convierte en una cosa hermosa y expresiva. La función del poeta es despertar fascinación. La propia poesía de Arnold, por su dicción y movimiento, ciertamente proporciona una gran placer estético. También aumenta inmensamente nuestro aprecio por la vida aunque puede ser que no provoque fascinación