La historia inicia en 1940, con una
familia pobre del
sertão del nordeste brasileño, en busca de un
lugar para sobrevivir. Exhaustos, la cabeza de familia, Fabiano y su mujer, Victoria, junto con sus dos hijos y la perra, Baleia, encuentran una casa y pasan la noche en ella, ya que estaba aparentemente abandonada. Inesperadamente, llega el dueño de la
hacienda y amenza a la familia con expulsarla del lugar. Fabiano le implora que le dé trabajo y terminan por quedarse en la hacienda. Un año después, Fabiano ya era el vaquero de la hacienda y cuidaba a los animales; pero no recibía el salario suficiente por todo el trabajo arduo que realizaba. Fabiano y su familia, de camino a la ciudad, van a una fiesta regional y, Fabiano, invitado por un soldado, va a jugar con unos apostadores, arriesgando todo su salario y, en el momento en el que se da cuenta de que estaba perdiendo, salió y fue abordado por el soldado, surgiendo, así, una discusión entre ellos. El
soldado llama a la policía y Fabiano es detenido, acusándolo injustamente y siendo agredido. La
mujer y sus hijos, lamentando su ausencia, pernoctan en la calle y al día siguiente ven al dueño de la hacienda y al padre caminando en dirección de la prisión. El padre liberó a Fabiano de la prisión. El tiempo pasó y la familia fue empobreciéndose cada vez más, ya que Fabiano gastaba todo lo que tenía en el juego y su mujer se rebeló contra dicha situación. La sequía castigaba cada vez más a los animales y por eso Victoria quiso huir de la hacienda. La familia organiza la mudanza y Fabiano quiere matar a Baleia, quien padece y sufre, pero, herida de un tiro, la perra huye. Los niños lloran la pérdida del animal. Por fin, Fabiano y la familia salen del lugar y el
sertão nordestino continuaría mandando a la
ciudad a hombres fuertes, brutos como Fabiano, Sinhá Voctoria y los niños.
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