JULIO CORTÁZAR, UN PENSADOR MÁGICO
Julio Cortázar nació accidentalmente en Bruselas en 1914. Estudió magisterio y
Letras y trabajó como docente en varias ciudades del interior. Algunos de sus libros: de cuentos son: Bestiario, Final de Juego, Un tal Lucas, Queremos tanto a Glenda, Las armas secretas, etc., Pero fue sin duda su novela Rayuela la que conmocionó el panorama literario y cultural de su tiempo. En esta obra, Cortázar, se enfrenta al problema de expresar en forma novelada los grandes interrogantes que los filósofos se plantean en términos metafísicos. Se trata de representar el absurdo, el caos y el problema existencial mediante una técnica nueva. El autor pretende echar abajo las formas usuales de la novela para crear ex profeso una antinovela, sin trama, sin intriga, sin descripciones ni casi cronología. En esta obra logra de forma acaba, lo que se propuso a lo largo de toda su producción: implicar al lector en un juego creativo. Cortázar concretó sin duda una poética de lo fantástico no tradicional, por eso y por su incontestable trayectoria es considerado uno de los mejores escritores contemporáneos. En 1951 gana una Beca para estudiar en París, donde se radica definitivamente y donde muere en 1984.
La literatura de Cortázar podría resumirse como el hombre y otra forma de mirar el
mundo; desde lo lúdico, desde lo fantástico, desde el extrañamiento “ Apretar una cucharita entre los dedos y sentir su latido de metal . . .” nos dice, y nos está invitando a romper la rutina para mirar las cosas desde otro ángulo “. . . . Y si de pronto una polilla se para al borde de un lápiz y late como un fuego ceniciento, mírala, yo la estoy mirando . . .”, nos propone continuamente ingresar en un orden distinto, jugarnos la vida para comprender la vida, abandonando una actitud pasiva y de entrega por una diferente, la de la participación y el compromiso con lo que nos rodea “ No creas que el teléfono va a darte los números que buscas ¿Por qué te los daría? Solamente vendrá lo que tienes preparado y resuelto (. . .) Rómpele la cabeza a ese mono corre desde el centro de la pared y ábrete paso.” A pesar de todo eso, los personajes de Cortázar no se asombran, porque lo que Cortázar intenta es producir el asombro en el lector, confrontando la
realidad de lo cotidiano con lo extraño, explorando esa realidad no desde las leyes establecidas sino desde las excepciones a esas leyes.
Los Famas son el orden, las instituciones, la realidad. Los Cronopios todo lo contrario. En “Historias de Cronopios y de Famas” se condensa toda la literatura cortaziana. Es el libro por donde deberíamos comenzar a leerlo ya que es, sin duda, la puerta de entrada a un mundo donde la solemnidad y el aburrimiento no tienen cabida, un mundo donde a través de la exploración profunda de la realidad y de la destrucción de las categorías tradicionales, Cortázar intenta rescatar, nada más ni nada menos que lo humano.