En 1927 Werner Heisemberg propuso una interpretación fisicomatemática del comportamiento del microcosmos que incluía una
nueva perspectiva de la realidad.
Esta explicación establece que el error en la medición tiene una profunda dependencia con el observador.
Desde la física, el modelo plantea que existen pares de variables de un sistema microscópico, llamadas “variables conjugadas”, que no se pueden determinar simultáneamente con precisión absoluta. Por ejemplo, la posición y la cantidad de movimiento (o momento lineal), o la pareja formada por la energía y el tiempo. El producto de las incertidumbres de esos pares de variables es proporcional a un parámetro básico de la física del siglo XXI, la constante de Planck, h, cuyo valor es 6.63x10
-34 J.s (4.14x10
-15 eV.s), en unidades del Sistema Internacional.
La constante h, determina la escala de los procesos en los que se deben aplicar los principios de la mecánica cuántica, del mismo modo que la velocidad de la luz establece a partir de qué velocidad los fenómenos son regulados por la teoría especial de la relatividad.
El principio de incertidumbre implica una radical modificación en el modo en que se deben interpretar los procesos de medición, a escala de las partículas atómicas.