Hasta el día de hoy, infinidad de turistas visitan "la mitad del mundo", como suelen llamar los guías de turistas y los lugareños
al poblado, cerca de Quito , la capital ecuatoriana, donde se erige el monumento que señala el lugar en el que los científicos franceses del siglo XVIII creían que se hallaba el paralelo cero, o
ecuador. En este lugar, se acostumbra colocar un pie a cada lado de la línea que marca el ecuador, para estar en los dos hemisferios a la vez.
Sin embargo, en 1997 se descubrieron unas ruinas en lo alto del monte catequilla, al norte de Quito, donde habitaron pueblos indígenas, muchos siglos antes de que llegaran los investigadores franceses, y donde recientemente se han hecho hallazgos que han sorprendido a los científicos, como el de un muro semicircular, en el que con la ayuda de la tecnología satelitaldel sistema de posicionamiento global (GPS), se han podido efectuar cálculos exactos, no solo del ángulo de inclinación del eje de la tierra, del
solsticio de invierno y del solsticio de verano, sino
el verdadero ecuador de la tierra.
No solo es sorprendente como los pueblos indígenas no solo determinaron con exactitud la localización del ecuador, sino que este muro como punto de observación astronómica, ha servido además para trazar un mapa en el que se perfila la figura de una estrella de ocho puntas, que superpuesta su figura astronómica encima de la verdadera línea ecuatorial, muchas ciudades antíguas y más de una docena de sitios arqueológicos quedan perfectamente alineados con dicha figura.
Sorprende aun más el hecho de que se ha podido determinar la ubicación de ruinas aun no descubiertas.