Abriendo cajones
De esos
inmigrantes a sudor fijo
El recorriendo pueblos en carro lento
Atravesando caminos
de suelos polvorientos
y esteros atascados de ranas croando
apuntando a los cuatro puntos cardinales
Ella lavando en casa, lavando para afuera
para comer adentro
Y tejiendo sueños desvelados
bajo el moderno farol a querosén
De esos
inmigrantes con casamientos aprobados por contratos
y el amor a veces ausente o sembrándolo,
germinándolo en otros potreros
Vinieron con la fe intacta
amasando veranos tórridos
y rompiendo escarcha en los inviernos
sobreviviendo a la idea pululante de patrones
también inmigrantes, tiranos
por aumentar el peso en los bolsillos
con el jornal ajeno
Estoy frente a estos retratos
desbordantes de recuerdos
el abuelo joven de traje y de sombrero
y el nieto mas chico en brazo
como un tesoro sin tiempo
solo me ofrecen nostalgias
Y les ganaron a las lluvias perezosas
y las cosechas arruinadas
por plagas despreciables
resecando la tierra,
humedeciéndolas de lágrimas
Así siguieron los años fiel trashumante
como sigue
siempre el viento
Del otro lado del horizonte
la Europa imborrable
de este lado el futuro probable
Algunos regresaron
con equipajes desbordantes de fracasos
otros se quedaron enamorando La América
seduciendo al progreso imparable
Los con títulos de familia, heredados
eran fieles e inflexibles a las misas en domingo
visitaban cementerios de mínimas colonias
animados por el orgullo de edificar
y superar al panteón más exultante
Y yo estoy aquí envuelto
de fotos y cartas formales
con promesas incumplidas,
otras de amor ese, del puro
que aumentan mis augurios
leyendo cuentos no siempre reales
y descifrando cuentas si reales
que dejo el abuelo
y sigo solo abriendo cajones
limpiando de tierra al tiempo
con historias acomodadas
según las prefieran ellos
entre los sueños letanos
y rostros tífidos de años
rodeado por cuatros paredes
y también sin vos
que todavía para mi alegría
no sos recuerdo.
ernesto moreno radyk