Miscelanea
Por
Ancisar Asdrúbal
El director
de Titatic hace un viaje histórico
Durante
siglos, los submarinistas se han deslizado bajo las olas en vehículos hechos
para viajar horizontalmente.
El 25 de
marzo, James Cameron, conocido por haber dirigido películas imaginativas como “Titanic”,
“Avatar” y “El Abismo”, reinvento la forma en que la gente explora el océano
profundo. En un singular sumergible de su propia creación, realizó una
inmersión de once kilómetros, directo hasta el fondo del lugar más profundo del
planeta, el Abismo Challenger en el Pacífico oeste.
El eje del
vehículo de siete metros de largo de Cameron, quien lo llama un torpedo
vertical, es parado, más que horizontal, lo que acelera la inmersión. Su
objetivo era descender y ascender lo más rápido posible para poder maximizar su
tiempo en el oscuro lecho marino.
El mar
profundo es mucho más difícil de explorar que el espacio exterior. La oscuridad
total se cierne a temperaturas casi bajo cero. El agua de mar es corrosiva, con
frecuencia llena de detritos y en gran medida opaca a la luz, además de que
dificulta la transmisión de las ondas de radio. Y es extraordinariamente
pesada.
Hasta ahora,
los sumergibles más avanzados del mundo fueron construidos por gobiernos.
Pueden llegar hasta 4.5 kilómetros de profundidad (Estados Unidos), 5.15
kilómetros (China), 5.95 kilómetros (Francia y Rusia), y 6.4 kilómetros
(Japón). Todos siguen el plano horizontal.
Cameron
considera a su sumergible, construido en secreto durante ocho años, como una
expansión de poder de los científicos para explorar el abismo. La National
Geographic Society, la Scripps Institution of Oceanography y la Universidad de
Hawai trabajaron con él.
Tras un descanso
reportado de dos horas, 36 minutos, Cameron alcanzó el fondo y permaneció allí
unas tres horas, de acuerdo con la National Geographic Society. El cineasta
había tenido la esperanza de explorar durante unas seis horas, pero tuvo que
acortar el tiempo debido a una fuga hidráulica, informó la NGS.
“Acabo de
llegar al pozo más profundo del mar”, dijo Cameron en un mensaje de Twitter el
25 de marzo. “Tocar fondo jamás fue tan maravilloso. Me muero por compartir con
ustedes lo que veo”.
La National
Geographic Society reportó que tras su ascenso, Cameron dijo: “Era desolado;
parecía la Luna”. No vio peces ni “nada que pareciera tener vida, aparte de
unos cuantos amfípodos (tipo camarón)”.
El Abismo
Challenger es el área más remota de la Fosa de la Marianas, el más profundo de
los abismos del fondo marino que entrecruzan el globo. El cineasta introdujo su
figura de 1,87 metros de estatura en una esfera de sólo 109 centímetros de
ancho, lo que lo obligó a mantener dobladas las rodillas durante todo el
trayecto.
Sólo en una
ocasión anterior el hombre había llegado al fondo del Abismo Challenger, en
1960, cuando la Armada de Estados Unidos envió a dos hombres. Permanecieron
allí 20 minutos.
Así como las
balas giran para estabilizar su vuelo, este vehículo gira sobre su eje
vertical, otra innovación.
“Es algo muy
ingenioso”, dijo Alfred S. McLaren, submarinero jubilado que ayuda a dirigir
una compañía que fabrica sumergibles. “Nadie ha hecho este tipo de cosa antes.
Es una gran idea, es una idea tremenda”.
Un mayor
avance involucra la espuma estructural
de la nave. Compensa el gran peso de la cápsula de mando de acero y hace que la
nave pueda volver rápidamente a la
superficie.
El equipo de
Cameron tuvo que desarrollar su propia espuma ultra resistente después de que
las variedades comerciales no soportaron las presiones en pruebas.
“Desde la
perspectiva de un constructor de sumergibles, ése es un gran avance”, dijo Phil
Nuytten, presidente de Nuytco Research, fabricante líder de robots submarinos y
sumergibles.
“Muy pocas
personas se dan cuenta de que es muy buen tecnólogo”, dijo Nuytten sobre
Cameron. “Este es un diseño de Jim. Es su bebé de principio a fin”.
Peter
Girguis, oceanógrafo biológico de la Universidad de Harvard, dijo que con el
debut del nuevo sumergible, la exploración de las profundidades estaba entrando
a una nueva etapa.
“El 80 por
ciento de nuestra biósfera es el océano profundo”, dijo. “Es el momento
adecuado para expandir los límites, no solamente con respecto a la tecnología
sino a nuestro entendimiento”.