Miscelanea
Por
Ancisar Asdrúbal
Males de
vejez parten en los ojos
Durante décadas, los científicos han buscado explicaciones
de porqué con la edad se produce pérdida de memoria, tiempos de reacción más
lentos, insomnio e incluso depresión. Han investigado a posibles culpables,
como el colesterol alto, la obesidad y un estilo de vida inactivo.
Hoy, la investigación apunta a un culpable en gran parte no reconocido: el ojo.
A medida que los ojos envejecen, cada vez menos luz solar pasa por la pupila y
el cristalino para llegar a las células en la retina que regulan el ritmo
circadiano del cuerpo.
“Creemos que el efecto es enorme y que apenas comienza a ser reconocido como un
problema”, dijo Patricia Turner oftalmóloga en Leawood, Kasas, quien con su
esposo, Martin Mainster, profesor de oftalmología en la Facultad de Medicina de
la Universidad de Kansas, ha escrito extensamente sobre los efectos del ojo
envejeciente en la salud.
Los signos circadianos son los procesos fisiológicos que dan fuerza al cuerpo
en la mañana para abordar las exigencias del día y lo desacelera por la noche.
Este reloj interno depende de la luz. Varios estudios han demostrados que las
personas cuyos ritmos circadianos están fuera de sincronía, como los
trabajadores nocturnos, están en mayor riesgo de padecer enfermedades como
insomnio, cardiopatía y cáncer.
“ La evolución ha construido este hermoso mecanismos para llevar el tiempo,
pero el reloj no es absolutamente perfecto y necesita un ligero empujón todos
los días”, dijo David Berson de la Universidad Brown, en Providence, Rhode
Island.
Las células llamadas fotorreceptivas en la retina absorben la luz del sol y
transmiten mensajes a una parte del cerebro llamada núcleo supraquiasmático
(SCN), que gobierna al dolor interno. El SCN ajusta al cuerpo al comenzar la
liberación de la hormona melatonina en la noche y e hidrocortisona en la
mañana.
Se cree que la melatonina tiene muchas funciones promotoras de la salud. El
equipo de Berson descubrió, en 2002, que la células en la retina interna tienes
fotorreceptores que se comunican más directamente con el cerebro y son
particularmente sensibles a la parte azul del espectro de la luz.
En un estudio publicado en la revista The British Journal of Ophthalmology,
Mainster y Turner calcularon que para los 45 años, los fotorreceptores del
adulto promedio reciben sólo el 50 por ciento de la luz necesaria para
estimular completamente al sistema circadiano. Para los 55 años, se reduce al
37 por ciento, y para los 75 años, a apenas el 17 por ciento.
Varios investigadores en Suecia estudiaron a pacientes que fueron sometidos a
cirugía de cataratas para implantarles lentes intraoculares transparentes.
Encontraron que la incidencia de insomnio y somnolencia durante el día se
redujo de manera significativa.
Mainster y Turner creen que con la edad, las personas deben hacer un esfuerzo
para exponerse a la luz solar brillante o a la iluminación interior brillante
cuando no pueden salir al aire libre. Los adultos de edad avanzada están en
particular riesgo, porque pasan más tiempo en interiores.
“En la sociedad moderna, la mayor parte del tiempo vivimos en un entorno
controlado bajo luces artificiales, que son de mil a diez mil veces más tenues
que la luz solar y de la parte equivocada del espectro”, dijo Turner.