EXPLICANDO LA GRAVEDAD
Los seres humanos desde la época de la caverna, observaron que las cosas caen hacía el suelo
y que aún las mismas aves, tienen que superar esa tendencia, con el batir de sus alas (una fuerza), para no aterrizar brutalmente como una piedra.
ARISTOTELES (384 Antes de la Era Moderna-322 A.E.M), recogiendo la opinión de la ciencia hasta ese entonces, estableció que “ la velocidad de caída era proporcional al peso o masa del objeto que cae” En otras palabras que lo más pesado cae primero que lo más liviano.
Pero a partir del célebre experimento de GALILEO (1564-1642), sobre la caída de los cuerpos que realizó este sabio en 1591, y en el que constató que masas (esferas) de 1 libra y de 10 libras, arrojadas simultáneamente desde lo alto de la torre de PISA, llegaban al tiempo al piso, esta noción aceptada durante siglos, tuvo que ser puesta en duda.
Posteriormente NEWTON (1642-1.727) explicó que esa fuerza que causa la caída de una piedra en la tierra, es la misma que conserva a los planetas en sus órbitas, al formular su teoría ( probada matematicamente) que todo “cuerpo atrae a otros cuerpos en razón directamente proporcional a sus masas y al cuadrado de la distancia que los separa”.
A partir de 1915, la formulación de la Relatividad General de EINSTEIN, fue capaz de explicar el fenómeno de la Gravitación, pero con las limitaciones, de que es sólamente aplicable a la caída de las manzanas en la tierra y a ciertos aspectos funcionales del Universo, pero no puede hacer claridad en muchos casos, como sucede en la formación de los “huecos negros”, fenómeno en el cual las estrellas gigantes se contraen sobre sí mismas, para retener sobre sí mismas toda la luz.
De la misma manera, la formulación de la Gravedad revisada por EINSTEIN (1915), no es capaz, tampoco, de explicar el comportamiento de las partículas al interior del átomo, que también deben estar sometidas a la GRAVITACION, es decir a la caída libre.
En el año 2002 se realizó un experimento que cambia la teoría gravitacional y nos acerca al encuentro del GRAVITON como su vector, para que haga compañía al GLUON que explica la fuerza fuerte del núcleo atómico, el BOSON, la fuerza débil del mismo núcleo y el FOTON vector de los fenómenos electromagnéticos que domina la actual tecnología.
Al instituto LAUE-LANGEVIN de GRENOBLE (FRANCIA) que trabaja en la producción de NEUTRONES ULTRA-FRIOS desde 1995, se presentó un experimentador ruso: VALERY NESVICHESKY, con el diseño de una máquina con la que se podría experimentar la caída de pequeñas partículas de materia, cuando estas no están sometidas sino únicamente a la acción de la gravedad.
Se escogieron los NEUTRONES porque son poco sensibles a las fuerzas electromagnéticas, tienen un período de vida suficiente para realizar la experiencia y una masa elevada, para que los fenómenos cuánticos sean medibles.
Además los NEUTRONES ULTRA-FRIOS producidos exclusivamente en este Instituto, han bajado su velocidad de kilómetros por segundo a metros por segundo
El fin era estudiar como se produce la caída libre de un NEUTRON, en forma similar a como lo hizo GALILEO en la torre de Pisa, con sus dos esferas de masas diferentes.
La máquina de NESVICHESKY, está formada por una placa de vidrio, encima de la cual, sin hacer contacto, hay una placa absorbedora de neutrones, y al lado de las dos placas hay un detector de neutrones.
Al hacer pasar una corriente de neutrones por entre estas dos placas (vidrio y absorbedor), algunos alcanzan a llegar al detector de neutrones, pero cuando la distancia entre placas, es menor no llega NINGUNO al detector. Es decir todos son absorbidos.
SI SE AUMENTA LA DISTANCIA ENTRE PLACAS A 15 MILESIMAS DE MILIMETRO, comienzan a llegar neutrones al detector, pero si se juntan más, se detiene la llegada.
Hay que aclarar que las 15 milésimas de milímetro, el espesor de una hoja de papel aluminio, es una distancia, que COMPARATIVAMENTE equivale a que el neutrón tenga un espacio de piso a techo de varios kilómetros de alto, suficiente para rebotar sin problemas.
Es decir que una partícula material ( en este caso un neutrón), tiene que rebotar desde una altura superior a las 15 milésimas de milímetro para que sufra la atracción gravitatoria, porque desde alturas inferiores la partícula flota y no la afecta la gravedad.
La gravedad con su vector, el GRAVITON , solo puede actuar, desde el horizonte observable, de los 13.700 millones de años (Big Bang), hasta las 15 milésimas de milímetro en el interior del átomo. En la misma forma no actua al interior de los huecos negros del espacio intergaláctico en forma similar a los fotones (luz).
El estudio grafico del rebote de los neutrones no se hace en forma parabólica lisa, de acuerdo a la mecánica clásica, sino en forma de escalera, que es una característica de los fenómenos cuánticos.
Los neutrones no rebotan, saltan de peldaño en peldaño, y esto puede generalizarse diciendo que todos los cuerpos al caer, hacen lo mismo, lo que pasa es que a simple vista dan la impresión de que caen en forma parabólica lisa.
Parece ser que en la caída hay una fuerza horizontal variable, que es el ancho del escalón (expansión universal) y otra fuerza vertical, la altura del escalón (la gravedad), que es fija para todos los cuerpos.