El Triángulo de Bermudas, también conocido como el Triángulo del Diablo, es una región en
el noroeste del Océano Atlántico, donde numerosos aviones y navíos han desaparecido más allá de las fronteras del error humano o actos de la naturaleza. Algunas de estas desapariciones han sido atribuidas a lo paranormal, a la suspensión de las leyes físicas o a la actividad de seres extraterrestres, según la cultura popular. Así que existe una sustancial documentación que muestra numerosos incidentes informados de manera inexacta o embellecida más tarde por otros autores y numerosas agencias oficiales han ido a tomar nota que la cantidad de desapariciones han sido descomunales según sus estimaciones y muchos han quedado inexplicados a pesar de considerables investigaciones.
Las fronteras del
Triángulo varían según cada autor; algunos le atribuyen una forma de trapecio cubriendo el Estrecho de las Bahamas de
Florida y las islas del Caribe al este de las Azores; otros le añaden el Golfo de Méjico. La más familiar según la mayoría de los escritos es que el triángulo tiene su punto en algún lugar de la costa atlántica de Florida; San Juan, Puerto Rico; y la isla de Bermuda en el centro del Atlántico, con la mayor concentración de accidentes alrededor de la frontera sur cerca de Bahamas y el estrecho de florida.
Esta área es una de los caminos navales más vendida del mundo, con barcos cruzando por allí a diario hacia los puertos de América, Europa y las islas del Caribe. También hay muchos cruceros y navíos yendo y viniendo regularmente entre Florida y las islas. Además es une ruta de vuelos para los comercios y aviones privados dirigiéndose hacia Florida, el Caribe y el sur de América desde los puntos del norte. La Corriente del Golfo fluye a través del triángulo después de abandonar la Corriente de Méjico. Sus cinco a seis nudos pueden haber influenciado en numerosas desapariciones. Corrientes repentinas suelen aparecer y ocasionalmente algún huracán cruza la zona en verano. La combinación del abundante tráfico y el clima revuelto lo hacen inevitable que algunos barcos se encuentran con una tempestad y se pierden sin ningún rastro, especialmente antes de la llegada de telecomunicaciones, el radar y satélites tecnológicos en el siglo XX.
El Triángulo de Bermudas, también conocido como el Triángulo del Diablo, es una región en el noroeste del Océano Atlántico, donde numerosos aviones y navíos han desaparecido más allá de las fronteras del error humano o actos de la naturaleza. Algunas de estas desapariciones han sido atribuidas a lo paranormal, a la suspensión de las leyes físicas o a la actividad de seres extraterrestres, según la cultura popular. Así que existe una sustancial documentación que muestra numerosos incidentes informados de manera inexacta o embellecida más tarde por otros autores y numerosas agencias oficiales han ido a tomar nota que la cantidad de desapariciones han sido descomunales según sus estimaciones y muchos han quedado inexplicados a pesar de considerables investigaciones.
Las fronteras del Triángulo varían según cada autor; algunos le atribuyen una forma de trapecio cubriendo el Estrecho de las Bahamas de Florida y las islas del Caribe al este de las Azores; otros le añaden el Golfo de Méjico. La más familiar según la mayoría de los escritos es que el triángulo tiene su punto en algún lugar de la costa atlántica de Florida; San Juan, Puerto Rico; y la isla de Bermuda en el centro del Atlántico, con la mayor concentración de accidentes alrededor de la frontera sur cerca de Bahamas y el estrecho de florida.
Esta área es una de los caminos navales más vendida del mundo, con barcos cruzando por allí a diario hacia los puertos de América, Europa y las islas del Caribe. También hay muchos cruceros y navíos yendo y viniendo regularmente entre Florida y las islas. Además es une ruta de vuelos para los comercios y aviones privados dirigiéndose hacia Florida, el Caribe y el sur de América desde los puntos del norte. La Corriente del Golfo fluye a través del triángulo después de abandonar la Corriente de Méjico. Sus cinco a seis nudos pueden haber influenciado en numerosas desapariciones. Corrientes repentinas suelen aparecer y ocasionalmente algún huracán cruza la zona en verano. La combinación del abundante tráfico y el clima revuelto lo hacen inevitable que algunos barcos se encuentran con una tempestad y se pierden sin ningún rastro, especialmente antes de la llegada de telecomunicaciones, el radar y satélites tecnológicos en el siglo XX.