A partir de la afirmación que el 20 por ciento del cáncer es causado por productos químicos existentes en los
alimentos, los autores de este artículo se avocan a precisar como la denominada “revolución verde” y la biotecnología son los principales responsable de esta situación.
En principio destacan que la revolución verde es la impulsora de la utilización de agroquímicos en tanto la biotecnología es la causante de los transgénicos. Citan que ya en 1976 oncólogos estadounidenses afirmaron que el 80 por ciento de las enfermedades cancerosas eran causadas por productos químicos en el ambiente y el 20 restante por los hallados en alimentos.
En tanto en el 2002 la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la cantidad de muertes por cáncer en el mundo (7.6 millones) superó ampliamente a las producidas por sida, malaria y tuberculosis (5.6 millones).
Esta es la consecuencia, entienden los autores, de 50 años de “revolución verde” con su uso intensivo de productos químico sintéticos, entre los que se cuentan abonos nitrogenados, pesticidas de amplio espectro y semillas mejoradas a las que se suman en los últimos años las tansgénicas.
Más agroquímicos, más pesticidas
Avalando esta afirmación citan al profesor W. Schuphan (1971), director del Instituto Nacional de la Investigación de la Calidad, de Geisenheim (Rhin), quien asegura que "el uso exagerado de fertilizantes nitrogenados provoca un alto grado de susceptibilidad a contraer enfermedades o parásitos en las plantas alimenticias. Esto obliga a un empleo masivo de pesticidas químicos. Además el alto contenido de nitrógeno (que utiliza la agricultura convencional) reduce los minerales y las vitaminas en las plantas, tan necesarias para la salud del hombre".
Por lo tanto aseveran que la correlación entre el consumo de alimentos, o de agua, con exceso de nitratos y la aparición de cánceres gástricos es innegable como así también el elevado índice de mortalidad durante los primeros días de vida de los neonatos. A esto se le suma que los nitratos pueden formar compuestos cancerígenos con algunos de lo residuos de plaguicidas.
Pero los males no terminan aquí sino que el uso de pesticidas también puede generar reducción en la fertilidad masculina, enfermedades neurológicas, retracción del crecimiento, anormalidades fetales, síndrome de fatiga crónica en niños y mal de Parkinson. Además de sumarse al incremento de los casos de cáncer por estar entre las tres mayores causas de esta enfermedad.
El peligro está adentro
Sobre las consecuencias de la utilización de semillas transgénicas, puntualizan que son similares a la de los agroquímicos ya que ambos comparten una misma genealogía y que son más peligrosas aun ya que su resistencia no es externa sino que fueron incorporadas a su mapa genético.
“En consecuencia, el uso de agroquímicos ya no sólo se restringe a las aplicaciones externas, sino están incluidas en la genética de lo que pretenden sean nuestros alimentos cotidianos”, recalcan textualmente los autores.
Dentro de todo lo grave de la situación presentan una alternativa válida para superarla. Se trata del consumo de alimentos ecológicos sobre los cuales los estudios científicos indican que su calidad nutricional es muy superior a la de los productos derivados de la revolución verde. Cabe destacar que acompañan esta afirmación con una extensa y detallada lista de pruebas que la corroboran pero que por su magnitud no podemos agregar a este resumen.
Como parte se la conclusión de el largo artículo y peruanos al fin dedican el último párrafo a sus compatriotas al decir ”exijamos la moratoria por cinco años al ingreso de transgénicos al Perú y también, la promulgación inmediata de la Ley del etiquetado, con la cual podamos conocer aquellos alimentos que contienen transgénicos en su composición, propuesta ya presentada pero que actualmente duerme en el Congreso.