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Síntesis y críticas breves

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Elucubraciones Metafísicas

por : ChristophWuthmoor    

Autor : Reese, Gardner
Brotan las más increíbles teorías sobre el origen del universo. Una nueva, que a pesar de parecer traída por los cabellos,
cuenta con el apoyo de importantes científicos.
Supongo que te refieres a la del abogado James Gardner, que sin ser científico sostiene que nuestro universo puede haber sido elaborado por una raza súper inteligente de seres extraterrestres.
Claro que en el fondo la mayoría de los científicos piensa que esta teoría es absurda, aunque tiene una cosa en su favor. La teoría del "biocosmos" es un intento altamente especulativo de lo que para la ciencia resulta el misterio más profundo: por qué el universo, contra tantas probabilidades, alberga en forma tan extraordinariamente hospitalaria la vida. Puesto que aún no hemos encontrado forma de vida alguna más allá de la Tierra, parecería algo precipitado calificar de "extraordinaria" la hospitalidad con que nuestro planeta acoge a tantas formas de vida. Sin embargo, en un sentido profundo es verdad. Como vimos, muchas de las características fundamentales de nuestro cosmos –las fuerzas relativas de gravedad, electromagnetismo y aquellas que actúan dentro de los núcleos atómicos, así como las masas y las relativa abundancia de partículas diferentes –se encuentran acopladas entre sí con tal exactitud que si tan sólo una fuera ligeramente diferente, la vida como la conocemos no podría existir. Si por ejemplo la llamada "interacción nuclear débil" fuera minúsculamente más fuerte o más tenue, las estrellas estallarían y se convertirían en colosales supernovas que esparcirían elementos, tales como carbón y oxígeno a través del espacio. Y sin esos elementos simplemente no podría haber agua ni tampoco moléculas orgánicas. Por el otro lado, si la "interacción nuclear fuerte" fuera tan sólo 1% más intensa o más débil, las estrellas, en primer lugar, no serían capaces de producir carbono u oxígeno. Nos estamos refiriendo al postulado de Martín Rees, según el que la vida se basa en el equilibrio de "apenas seis cifras" (aunque podrían ser más).
Como la ciencia no ha podido descubrir la ley física que establece los valores que debe poseer cada una de estas fuerzas, los científicos especulan que debe haber otra manera para explicar cómo así resultamos favorecidos. La teoría de que el cosmos –contra todas las pronósticos- está perfectamente calibrado para albergar la vida se conoce como el " principio antrópico ", que si bien inicialmente recibió alguna atención, nadie está dispuesto a aceptarlo plenamente. Algunos científicos estiman que debe existir una ley física en la que se basen aquellas esenciales cifras cósmicas y que, cuando la encontremos, el "problema antrópico" se disipará. Para los pocos que claudican, la salida es aún más simple: si las cifras fueran diferentes de lo que son, no estaríamos aquí para debatir sobre ellas -caso cerrado.
Por otra parte, un sector portavoz de la comunidad religiosa considera el principio antrópico como prueba adicional que Dios creó el universo sólo para la humanidad, con lo cual se agrega apoyo intelectual al movimiento del diseño inteligente. Así y todo, para la mayoría de los científicos la teoría del diseño inteligente constituye un callejón sin salida intelectual. Una y otra vez en la historia de la humanidad, los fenómenos naturales, tales como el relámpago, el cambio de estaciones, la naturaleza del Sol y de la Luna, han sido explicados simplemente afirmando que Dios (Zeus o Tor) lo hizo, para oportunamente sustituir tan vaga explicación por la versión científica.
Aún si la humanidad ya se encontrara al límite de su capacidad intelectual, son pocos los científicos dispuestos a abandonar la investigación de este complejísimo tema. De hecho, un gran número de astrofísicos piensan que el principio antrópico, en lugar de exponer un problema de la ciencia moderna, más bien nos conduce hacia una comprensión más profunda del universo. Rees toma nuestro sistema solar para hacer una analogía al sostener que si la Tierra fuera el único planeta en todo del universo, uno se sorprendería ante la casualidad que nos encontremos justamente a la distancia precisa del Sol que permita la vida; lo cual de por sí resultaría absurdamente improbable, pero ya no tanto si tenemos en cuenta la virtual certeza de que tan sólo en la Vía Láctea deben existir millones de planetas similares al nuestro. Por tanto, en medio de tantas probabilidades, deja de sorprender que al menos un planeta albergue vida. Pero Rees va más allá al aplicar el mismo razonamiento a todo el cosmos. Lo que nosotros consideramos "el universo" bien podría ser tan sólo uno de trillones de universos sobre un escenario inimaginablemente mayor, que más bien debería llamarse "el multiverso". Cada uno de estos universos tendría diferentes leyes y características. La mayoría de ellos son inhóspitos; como la Tierra, nuestro universo por casualidad resulta ser uno de los afortunados.
La noción de que universos múltiples puedan existir simultáneamente parece, a primera vista, tan traída de los cabellos como la teoría biocósmica de Gardner, si bien los científicos cautelosamente se han ido apegando hacia la misma conclusión, pero desde otras direcciones, por razones que originalmente nada tenían que ver con el principio antrópico.
Publicado el: diciembre 29, 2007
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