El black metal es un subgénero extremo del heavy metal, surgido a mediados de los años 80. Se caracteriza por sus letras anticristianas y antimoralistas, que abarcan generalmente como el odio, la misantropía, el satanismo, la violencia, el ocultismo, el nihilismo y la guerra. Nace como expresión musical de los movimientos anticristianos que proliferan alrededor del continente europeo, cuyo mayor impulso fue a través de la quema de numerosas iglesias cristianas en países tan fuertemente cristianizados como los escandinavos, curiosamente, cuna de dicho género musical; además, está fuertemente cargado de polémica por los asesinatos obrados por Varg Vikernes y Bård Faust en Noruega.
El black metal tradicional es muy definido en sus características básicas, consistentes en: voz gutural aguda y grave llamada comúnmente Shriek ("chillido", en el anglosajon), guitarras rápidas, oscuras e inusuales armonías y ritmos sumamente veloces. La característica principal son las letras anti judeo-cristianas. La mayoría de grupos utilizan un método simple en la composición de la música, mientras que otros se caracterizan más por la técnica. El black metal originario, de primera y segunda oleada, se caracteriza por un sonido crudo a base de guitarras muy distorsionadas, y batería acelerada derivada del thrash metal, (utilizando frecuentemente los blast beats, comunes en el death metal y grindcore