Los museos son considerados en la actualidad como
estrellas
dentro de las empresas de ocio. A su vez, por su
carácter
educativo, tienen propuestas interesantes y diversas
según
el público a la que estén dirigidas. Estar atentos a
estos
beneficios y oportunidades, así como a las falencias y
defectos de las instituciones museológicas, puede ser
la
estrategia necesaria para incrementar el número de
visitantes y conseguir sponsors que financien los
costos.
Los museos del siglo XXI dejaron de ser depósitos de
objetos valiosos, y se convirtieron en aceitadas
máquinas
que trabajan junto a la industria turística. Como tal
precisa de una planificación estratégica.
En primer lugar, es necesario definir los principales
retos
de un museo: Diseñar una misión y una identidad. Crear
audiencias. Atraer
recursos financieros.
Para eso debe establecer una estrategia de marketing
acorde
al diseño de la organización. Seleccionar un público
determinado y posicionarse en la segmentación de
mercado.
Una vez establecido todo esto, diseñar sus ofertas.
Las herramientas con las que cuenta el museo para
lograrlo,
son diversas. La recopilación de información e
investigación de mercado es una de ellas. Solo teniendo
una
buena fuente de datos que establezca las necesidades y
gustos del público, podrá desarrollar ofertas
atractivas a
partir de sus colecciones, exposiciones, servicios y
programas. Todo podrá coordinarlo en función del
visitante,
para que pueda tener una experiencia significativa y
memorable.
La comunicación y promoción también son indispensables
para
la creación de una imagen, una marca. Ya sea por
marketing
directo, o relaciones públicas, es necesario que el
museo
sea identificable dentro de todo el abanico de opciones
que
existen en la industria del esparcimiento.
Otro punto a definir, es el precio de entrada a la
exposición permanente y a los actos especiales, el
precio
de la mercadería, tarifas del alquiler de espacios,
etc. Y
fundamentalmente las estrategias para generar ingresos
y
recursos a través del apoyo de los amigos del museo,
voluntarios y patrocinadores.
Todas estas herramientas, sumadas a los programas de
control de marketing y balances de resultados, pueden
asegurar el futuro de los museos y el aumento del
número de
visitantes. Ubicar al museo como institución básica
para la
identidad e historia de una ciudad.